Irán advirtió que no cederá ante la nueva campaña de presión económica impulsada por el gobierno de Donald Trump y amenazó con tomar represalias contra los países que colaboren con ella. Mohsen Rezaei, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, afirmó que, si la ofensiva estadounidense continúa, “no se exportará ni una sola gota de petróleo” desde el golfo Pérsico.
La declaración llegó antes de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunciara nuevas medidas destinadas a aislar la economía iraní. Teherán considera que Washington está repitiendo métodos que ya han demostrado ser ineficaces, mientras la Casa Blanca busca desgastar al gobierno iraní después de más de seis meses de guerra intermitente sin conseguir que sus dirigentes acepten las condiciones de Estados Unidos.

Teherán vincula las sanciones con un posible acto de guerra
Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, dijo que el país utilizará “todas las capacidades multilaterales” disponibles para contrarrestar las sanciones. También señaló que la población civil asumiría el costo de las medidas estadounidenses. Rezaei fue más lejos y sostuvo que cualquier país que participe o apoye la “guerra económica” contra Irán será considerado parte de un acto de guerra.
La advertencia está dirigida especialmente a los aliados de Estados Unidos en el Golfo, entre ellos países con vínculos comerciales con Irán. China, Turquía y Emiratos Árabes Unidos figuran entre sus principales socios económicos. Analistas citados en el reporte consideran que una presión adicional podría aumentar el riesgo de una escalada militar, en lugar de llevar a Teherán a aceptar las exigencias de Trump sobre su programa nuclear y la reapertura del estrecho de Ormuz.
El estrecho de Ormuz sigue en el centro de la disputa
El estrecho de Ormuz es una vía esencial para el transporte de petróleo y gas del golfo Pérsico. Irán reanudó su bloqueo después de que un alto el fuego firmado en junio se desmoronara apenas unas semanas más tarde. Según el reporte, las fuerzas iraníes también han lanzado ataques con drones y misiles contra bases estadounidenses instaladas en países árabes del Golfo, afectando en la práctica las exportaciones energéticas que atraviesan la zona.
Trump ha amenazado con imponer a Irán una “guerra económica y un aislamiento a una escala sin precedentes”, además de sancionar a los países que mantengan negocios con Teherán. Sin embargo, varios expertos dudan de que Estados Unidos aplique medidas severas contra China, cuyo presidente, Xi Jinping, tiene previsto viajar a Washington el próximo mes. El reporte no precisa qué nuevas sanciones serán anunciadas ni cuál sería la respuesta inmediata de los gobiernos afectados.
Una presión económica con costos internos
Las sanciones occidentales han afectado durante años a la economía iraní, contribuyendo a la inflación, el desempleo y otros problemas que alimentaron protestas masivas a comienzos de este año. Organizaciones iraníes de derechos humanos con sede en el exilio sostienen que la represión posterior causó la muerte de miles de manifestantes. Pese a ese deterioro interno, los dirigentes iraníes no han aceptado las exigencias estadounidenses y ahora presentan cualquier apoyo extranjero a la campaña económica como una posible justificación para responder contra los aliados de Washington en el Golfo.
