Irán registra un déficit diario de 14 a 15 millones de litros de gasolina y estudia limitar las ventas, elevar precios o sustituir las cuotas por vehículo por asignaciones a personas. El faltante, atribuido a una demanda récord, daños de guerra y cambios presupuestarios, ya provocó largas filas en gasolineras de Teherán.

Las filas se formaron ante el temor a un aumento de tarifas: muchos conductores llenaron sus depósitos antes de que llegaran a la mitad. La escasez coincide con las restricciones estadounidenses a las importaciones iraníes, incluidas las derivadas del bloqueo a sus puertos, mientras Teherán depende de compras externas para compensar parte de su demanda.
La primera alternativa oficial prevé distribuir 121 millones de litros diarios y cerrar los surtidores al agotarse esa reserva. Otra permitiría vender por encima de ese volumen a un precio mayor. Actualmente, los primeros 60 litros mensuales cuestan 15.000 riales por litro; los siguientes 50, 30.000 riales, y el consumo adicional, 50.000 riales.
El Gobierno abandonó la semana pasada un plan piloto en Kerman que habría aplicado 872.000 riales por litro a las compras que superaran una cuota ampliada. También busca que los cerca de 4,5 millones de vehículos de combustible dual utilicen gas natural comprimido, mientras la refinería Estrella del Golfo Pérsico recurre al metanol para elevar la producción de gasolina.
