El 30 de junio de 2026, durante los festejos por el triunfo de la selección mexicana ante Ecuador, Isaías Trejo Lara, de 19 años, perdió la vida en Paseo de la Reforma tras sufrir un estatus epiléptico. A diferencia de las otras tres víctimas de la estampida, que fallecieron por asfixia, el joven murió por complicaciones médicas agravadas por la falta de auxilio inmediato y el robo de sus documentos. Este caso ha generado un debate sobre la responsabilidad individual y la capacidad de las autoridades para gestionar multitudes de más de un millón de personas.
Los reportes médicos indican que Isaías presentó convulsiones y sangrado digestivo alrededor de las 22:35 horas, antes del colapso general. Fue trasladado a un hospital cercano sin identificación, lo que retrasó la notificación a su familia. Ingresó como persona desconocida y falleció a la 01:45 del 1 de julio por paro cardiorrespiratorio.

Las imágenes que alimentan la denuncia
Las grabaciones de seguridad muestran a tres acompañantes —dos hombres y una mujer— junto a Isaías cuando este se desploma. Uno de ellos le sostiene la cabeza, pero ninguno solicita ayuda de emergencia. Tras unos minutos, los tres se retiran y dejan al joven solo. Poco después, un hombre vestido de blanco se acerca y le sustrae la mochila. Esta secuencia, difundida en redes y citada por medios como Publimetro, sustenta las acusaciones de omisión de auxilio y robo.
La ausencia de documentos complicó la identificación. La familia logró reconocerlo gracias a la difusión de señas particulares como lunares y tatuajes en redes sociales. El primer reporte oficial, que estimaba la edad entre 25 y 30 años, generó confusión adicional y retraso en la búsqueda.
Contexto de la tragedia y fallas estructurales
El festejo convocó a aproximadamente 1.4 millones de personas en torno al Ángel de la Independencia. La saturación del espacio superó las medidas de contención, lo que derivó en empujones y el colapso que causó tres muertes por asfixia. El caso de Isaías revela una dimensión distinta: la vulnerabilidad de personas con condiciones médicas preexistentes en entornos masivos sin protocolos claros de atención rápida.
El diputado local Federico Döring señaló omisiones en el operativo de seguridad. Sin embargo, la magnitud del evento también plantea preguntas sobre la responsabilidad compartida entre organizadores, asistentes y autoridades. La exigencia de revisar las cámaras del C5 busca identificar a los acompañantes y al presunto roba, pero hasta ahora no hay órdenes de presentación oficiales.
Repercusiones legales y demandas familiares
Los familiares exigen que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México utilice todas las grabaciones disponibles para esclarecer la identidad de quienes abandonaron a Isaías. También reclaman la entrega de sus pertenencias retenidas en el Semefo. Este tipo de casos pone a prueba la eficacia de los mecanismos de rendición de cuentas cuando las víctimas carecen de identificación inmediata.
La investigación por la estampida sigue abierta. Mientras tanto, la familia advierte que mantendrá la presión mediatica y legal hasta obtener respuestas concretas sobre la omisión de auxilio y el robo. El episodio evidencia cómo un evento deportivo puede exponer tanto fallas colectivas de seguridad como comportamientos individuales que agravan las consecuencias de una emergencia médica.
