La Clínica de Medicina Familiar del ISSSTE en Hermosillo permanece cerrada desde el lunes tras un corto circuito en el cableado del sistema de aire acondicionado del edificio poniente. Hasta ahora no existe fecha definida para la reapertura y los trabajos de reparación continúan sin un cronograma público. Los derechohabientes siguen llegando en busca de consultas, medicamentos o información para reagendar citas, muchos de ellos adultos mayores que desconocen el estado actual de las instalaciones.
El incidente técnico y la cadena de decisiones
El corto circuito obligó a evacuar pacientes y personal de manera inmediata. El administrador José Roberto Gutiérrez ha atendido de forma personal a quienes acuden, proporcionando incluso su teléfono particular para que consulten antes de desplazarse. Esta medida, aunque práctica en el corto plazo, revela la ausencia de un protocolo institucional claro de comunicación durante emergencias de infraestructura. El hecho de que la información sobre la reapertura se canalice exclusivamente a través de redes sociales deja fuera a un segmento significativo de la población que no utiliza esas plataformas de manera habitual.

La vulnerabilidad de los adultos mayores ante la interrupción
El caso de Sandra Meneses, quien ha acudido tres días consecutivos sin obtener sus medicamentos, ilustra un patrón recurrente. Los adultos mayores representan una proporción alta de los derechohabientes que dependen de tratamientos continuos y de la atención presencial. La falta de un mecanismo alternativo de entrega de fármacos o de consultas remotas genera un riesgo concreto de interrupción terapéutica. Cuando un sistema de salud público no logra mantener la continuidad del servicio ante una falla técnica previsible, el costo recae directamente sobre quienes tienen menor capacidad de adaptación.
Limitaciones de la respuesta administrativa
La decisión de entregar un teléfono personal y anunciar la reapertura por redes sociales responde a una lógica de contención inmediata más que a una estrategia institucional. Esta aproximación traslada la responsabilidad de mantenerse informado al propio derechohabiente y no resuelve el problema estructural de comunicación. En sistemas de salud con alta demanda, la ausencia de canales oficiales redundantes suele amplificar la incertidumbre y, con ella, la posibilidad de que los pacientes pospongan atención necesaria o busquen alternativas costosas en el sector privado.
Perspectivas contrastadas entre institución y usuarios
Desde el punto de vista de la administración de la clínica, la prioridad es completar las reparaciones sin comprometer la seguridad. Sin embargo, para los derechohabientes la prioridad inmediata es el acceso a medicamentos y consultas. Esta divergencia de tiempos genera fricción: mientras el personal técnico trabaja en el cableado, los pacientes acumulan días sin tratamiento. La discusión no gira únicamente alrededor de la falla eléctrica, sino de la capacidad del ISSSTE para absorber contingencias sin que el servicio se detenga por completo.
Riesgos sistémicos y tendencias futuras
La experiencia de Hermosillo expone la fragilidad de la infraestructura eléctrica en instalaciones de salud construidas hace décadas. Cuando un solo componente, como el sistema de aire acondicionado, genera un cierre total, se evidencia la falta de redundancia en sistemas críticos. A futuro, es previsible que el ISSSTE enfrente presiones crecientes para implementar auditorías preventivas y sistemas de respaldo energético. Sin embargo, si estas medidas se limitan a respuestas reactivas tras cada incidente, el riesgo de nuevos cierres parciales o totales permanecerá latente, especialmente en regiones con climas extremos donde el aire acondicionado es indispensable para el funcionamiento de equipos médicos.
La combinación de una población envejecida, alta dependencia de medicamentos crónicos y canales de información fragmentados configura un escenario donde las fallas técnicas dejan de ser eventos aislados para convertirse en factores que erosionan la confianza en el sistema público. Las soluciones que se adopten en las próximas semanas determinarán si este episodio se convierte en un catalizador para mejoras estructurales o simplemente en otro capítulo de interrupciones recurrentes.
