Jalisco busca convertir sus parques industriales en una plataforma de inversión de largo plazo

Jalisco abrió una nueva discusión sobre el futuro de su crecimiento industrial con la inauguración del III Congreso Anual de la Asociación de Parques Industriales del Estado de Jalisco (APIEJ). El encuentro, realizado los días 1 y 2 de septiembre, reúne a empresarios, desarrolladores, inversionistas y autoridades alrededor de una premisa central: atraer capital ya no depende únicamente de disponer de tierra industrial, sino de ofrecer condiciones integrales para que las empresas puedan operar, crecer y sostenerse en el tiempo.

La toma de protesta de Roberto Álvarez Silva como nuevo presidente de APIEJ, en sustitución de Bruno Martínez, ocurre en un momento de alta competencia entre regiones por los proyectos asociados a la reconfiguración productiva de Norteamérica. El cambio de dirigencia coincide con una agenda que busca pasar de la promoción de inversión a la construcción de capacidades concretas: energía suficiente, agua, conectividad, talento técnico, seguridad, infraestructura y certidumbre jurídica.

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El tema del Congreso, “Revolución inmobiliaria industrial: navegando las nuevas reglas del juego de Norteamérica”, refleja que el sector enfrenta una transformación más amplia que el simple aumento en la demanda de naves. Las decisiones de localización de empresas manufactureras, tecnológicas y logísticas se han vuelto más exigentes. Un parque industrial puede contar con buena ubicación, pero perder competitividad si no garantiza servicios, permisos previsibles o rutas de movilidad que conecten de manera eficiente a proveedores, trabajadores y mercados.

La inversión exige servicios, no sólo espacio

La prioridad expresada por APIEJ y por los gobiernos participantes pone el foco en los factores que suelen definir la viabilidad real de un proyecto. La energía y el agua se han convertido en variables decisivas porque muchas inversiones requieren procesos continuos, consumos elevados y planeación de largo alcance. La infraestructura logística, por su parte, determina costos y tiempos de entrega; el talento condiciona la capacidad de las empresas para escalar operaciones; y la seguridad junto con la certeza jurídica reducen riesgos que pueden frenar decisiones de inversión aun cuando existan incentivos económicos.

Esta combinación explica por qué el desarrollo industrial demanda coordinación pública y privada. Los desarrolladores pueden construir parques y naves, pero la disponibilidad de servicios estratégicos, la planeación territorial y los mecanismos regulatorios dependen en gran medida de los gobiernos. A su vez, la autoridad requiere información precisa de las empresas para anticipar necesidades de capacidad eléctrica, movilidad, vivienda y formación laboral. Sin esa coordinación, el crecimiento puede generar presiones sobre los municipios antes de traducirse en beneficios sostenibles.

Los municipios buscan asumir un papel más activo

La participación de El Salto, Tala y Zapopan mostró que la competencia por inversión también se está definiendo desde el ámbito municipal. María Elena Farías, presidenta municipal de El Salto, destacó que la industria representa empleo y oportunidades para miles de familias, una referencia relevante para un municipio históricamente ligado a la actividad manufacturera. Su planteamiento sugiere que el diálogo con empresarios e inversionistas debe incluir no sólo la llegada de plantas, sino las condiciones urbanas y sociales que permitan que el empleo industrial tenga efectos duraderos en la población local.

En Tala, el presidente municipal Juan Gerardo Ruiz Delgado planteó la aspiración de consolidar al municipio como un nuevo polo industrial y logístico. La ubicación, la conectividad y el potencial territorial pueden abrir oportunidades, pero esa transición también requiere evitar que el desarrollo se limite a la especulación de suelo. Para que un nuevo polo se consolide, debe contar con accesos funcionales, redes de servicios, vínculos con proveedores y una estrategia de formación de trabajadores. De otro modo, la ventaja geográfica puede quedar subordinada a cuellos de botella que encarecen la operación.

Zapopan llevó la discusión a una escala metropolitana. Juan José Frangie subrayó que corresponde a los gobiernos facilitar la inversión mediante condiciones competitivas. La afirmación adquiere relevancia porque las cadenas industriales y tecnológicas no se detienen en los límites municipales: comparten carreteras, redes eléctricas, mercados laborales y sistemas de agua. La planeación aislada puede trasladar costos de un municipio a otro, mientras que una coordinación metropolitana puede repartir mejor la infraestructura y reducir fricciones para las empresas.

El reto es convertir la oportunidad norteamericana en capacidad local

La reconfiguración económica de Norteamérica ha abierto oportunidades para estados capaces de integrarse a cadenas de suministro más cercanas al mercado estadounidense. Sin embargo, esa oportunidad no garantiza resultados automáticos. La relocalización de inversiones favorece a territorios que combinan costos competitivos con confiabilidad operativa. En ese sentido, la discusión de APIEJ deja ver que Jalisco busca defender su posición no sólo como destino de manufactura, sino como centro tecnológico, industrial y logístico con servicios capaces de responder a empresas de mayor complejidad.

Alberto Uribe Camacho, director general de Contenido Nacional y Fomento al Sector Energético, insistió en la necesidad de políticas públicas de largo plazo y de nuevos polos de inversión. Mauro Garza Marín, coordinador de Crecimiento y Desarrollo Económico del Gobierno de Jalisco, destacó el avance estatal en inversión, exportaciones y desarrollo industrial, pero también reconoció la necesidad de reforzar energía, talento e infraestructura logística. Ambas posiciones apuntan a un mismo límite: el crecimiento previo es una base útil, aunque no sustituye las inversiones necesarias para atender la siguiente etapa de demanda.

Una agenda que se medirá fuera del Congreso

Los paneles y conferencias que continuarán en la zona de Andares pueden ayudar a alinear diagnósticos, pero la prueba relevante será la capacidad de traducirlos en proyectos, reglas y calendarios. La llegada de nuevas empresas requiere decisiones que suelen tardar años: ampliación de redes eléctricas, gestión eficiente del agua, habilitación de corredores logísticos, simplificación de trámites y fortalecimiento de la educación técnica. La previsibilidad de esas acciones puede resultar tan importante como cualquier incentivo fiscal, porque reduce la incertidumbre con la que las compañías evalúan inversiones de gran escala.

La renovación en APIEJ y la presencia de autoridades estatales y municipales abren una ventana para construir una agenda compartida. Jalisco tiene activos reconocibles, desde su ecosistema tecnológico hasta su conectividad y experiencia exportadora, pero deberá administrarlos con una visión territorial más equilibrada. El objetivo no es únicamente captar más parques industriales, sino lograr que cada nuevo desarrollo cuente con servicios suficientes, genere empleo de calidad y fortalezca una base productiva capaz de competir cuando las actuales condiciones de Norteamérica vuelvan a cambiar.

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