Joven vende jugos a 45.5°C para pagar universidad

Eduardo Flores Rivera, de 22 años, vende jugos naturales en el cruce de Reforma y Colosio en Hermosillo desde hace dos años. Su jornada diaria, de 6:00 a 14:00, le permite financiar la Licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad Estatal de Sonora mientras enfrenta temperaturas que alcanzaron 45.5 °C el día del reporte.

El estudiante protege su salud con hidratación constante, suero oral, gorra y manga larga. El pavimento intensifica el calor y quema sus pies, pero ha desarrollado tolerancia progresiva. Esta rutina se combina con clases vespertinas y regreso caminando a casa, lo que multiplica el desgaste físico durante el semestre.

Metas y contexto climático

Eduardo mantiene el objetivo de concluir sus estudios para mejorar su calidad de vida y apoyar a su familia. El pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional indica que máximas de 44 °C persistirán varios días, con mínimas de 29 °C. Estas condiciones extremas convierten el trabajo al aire libre en una prueba continua de resistencia física y determinación económica.

El caso ilustra cómo el calor extremo en Sonora afecta directamente la movilidad social de jóvenes que combinan empleo informal y educación superior. La neblina de calor observada en vialidades principales evidencia el impacto ambiental que complica estas estrategias de superación personal.

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