Chignahuapan, Pue., 10 de agosto de 2026. El presidente municipal Juan Rivera Trejo encabezó el Cuarto Mercadito Solidario del programa Sembrando Vida, una jornada que reunió a más de mil sembradoras y sembradores con el propósito de vender de manera directa sus productos y generar ingresos para sus familias. El encuentro se inscribió en una estrategia más amplia para conectar la producción del campo con el consumo local, sin intermediarios que reduzcan las ganancias de quienes cultivan, transforman o elaboran mercancías en comunidades rurales.
La edición realizada en Chignahuapan tuvo un peso particular por la participación de 650 productoras y productores del propio municipio, además de representantes de Pantepec, Ahuacatlán, Teziutlán, Zautla, Atlixco, Huauchinango, Xicotepec y Cuetzalan. La presencia de delegaciones de distintas regiones amplió el alcance del mercado y convirtió la jornada en un punto de intercambio regional, no solo en un espacio de venta temporal. En ese sentido, el evento mostró que la comercialización directa puede funcionar como una herramienta de integración territorial cuando existen redes comunitarias y acompañamiento institucional.

Venta directa y circuito regional
Durante la jornada, las familias asistentes pudieron adquirir alimentos frescos, productos procesados y artesanías elaboradas en distintas comunidades. Ese tipo de oferta revela un cambio relevante frente al esquema tradicional de comercialización rural: ya no se trata únicamente de colocar materia prima en mercados distantes, sino de dar valor agregado a la producción local y de capturar una mayor proporción del ingreso dentro de las comunidades. Para los productores, esto puede traducirse en mejores márgenes; para los consumidores, en acceso a bienes frescos y de origen conocido.
Rivera Trejo sostuvo que fortalecer la economía desde el campo es una condición para mejorar las condiciones de vida de las familias campesinas. Su planteamiento coincide con una lectura recurrente en el desarrollo rural: cuando la producción se limita a la venta de bajo precio y fuera de la comunidad, el beneficio se diluye. En cambio, los espacios de intercambio directo permiten que el esfuerzo productivo se convierta en ingreso inmediato, al tiempo que favorecen la circulación del dinero dentro de la región y no únicamente en los centros urbanos donde suelen concentrarse los canales de distribución.
Sembrando Vida como base del encuentro
El Mercadito Solidario forma parte de las acciones vinculadas al programa Sembrando Vida, impulsado a nivel nacional para fortalecer las capacidades productivas de las familias rurales. En este contexto, el evento en Chignahuapan funcionó como una vitrina para medir el alcance real del programa más allá de la siembra: no solo interesa producir, sino también vender mejor, organizar la oferta y abrir mecanismos de comercialización que sostengan la actividad agrícola en el mediano plazo. Esa es una de las principales tensiones del campo mexicano, donde la producción suele avanzar más rápido que los canales para convertirla en ingreso estable.
El Ayuntamiento destacó además la labor de Teresita de Jesús Cano Villegas, coordinadora territorial de Sembrando Vida, y de César Galaviz Valdez, facilitador comunitario de la Ruta 06 Chignahuapan-Aquixtla. El reconocimiento a estas figuras sugiere que el funcionamiento del programa depende en buena medida de la coordinación territorial y del trabajo comunitario, dos factores que suelen determinar si un proyecto productivo se queda en la promoción institucional o logra una presencia constante en las localidades. En este caso, la articulación entre autoridades municipales, enlaces territoriales y productores fue parte central de la logística y del sentido político del evento.
Con esta actividad, el gobierno municipal refrendó su compromiso de generar espacios de comercialización directa y de fortalecer la economía regional en coordinación con las familias productoras. Más allá del acto público, el reto sigue siendo la continuidad: que estos encuentros no dependan de una sola jornada, sino que se conviertan en una ruta regular para diversificar mercados, sostener ingresos y dar mayor estabilidad a las economías campesinas de Chignahuapan y de los municipios participantes.
