Madrid, 30 jul (EFE).- La economía española registró un crecimiento del 0,7 % en el segundo trimestre de 2026, una décima por encima del avance anotado en los tres primeros meses del año, según los datos de contabilidad nacional publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El resultado se explica, sobre todo, por el tirón del consumo de los hogares y por una recuperación moderada de la inversión, dos pilares que han sostenido la demanda interna en un contexto de estabilización de precios y de mejora gradual del empleo.
De acuerdo con el desglose oficial, la demanda interna aportó 0,6 puntos al crecimiento trimestral, mientras que la demanda externa —la diferencia entre exportaciones e importaciones— contribuyó con 0,1 puntos. El consumo de las familias aumentó un 0,7 %, la inversión un 0,4 % y el gasto en consumo de las administraciones públicas un 0,3 %. En el frente exterior, las exportaciones se incrementaron un 0,8 % y las importaciones un 0,6 %, lo que permitió un ligero saldo positivo de la balanza comercial de bienes y servicios.

El repunte del consumo privado se produce tras varios trimestres en los que las familias habían mostrado cautela ante la incertidumbre internacional y el encarecimiento residual de algunos servicios. Analistas consultados señalan que la contención de la inflación subyacente y la mejora del poder adquisitivo real —favorecida por subidas salariales moderadas y por la contención de los tipos de interés— han devuelto capacidad de gasto a una parte significativa de los hogares. No obstante, el avance sigue siendo desigual: el consumo de bienes duraderos crece con más fuerza en los segmentos de rentas medias y altas, mientras que los hogares de menor renta mantienen un comportamiento más prudente.
La inversión recupera pulso sin alcanzar aún el ritmo precrisis
La inversión, que creció un 0,4 % en el trimestre, refleja una mejora en la formación bruta de capital fijo, especialmente en maquinaria y equipo y en algunos segmentos de construcción no residencial. Las empresas parecen haber recuperado cierta confianza para acometer proyectos aplazados, aunque el nivel de inversión sigue por debajo del ritmo observado en ciclos expansivos anteriores. Factores como la digitalización, la transición energética y la necesidad de modernizar cadenas de suministro explican parte de este repunte, según fuentes del propio INE y de organismos económicos independientes.
El consumo público, con un alza del 0,3 %, mantiene un perfil contenido. El Gobierno ha priorizado en los últimos meses la consolidación fiscal gradual, lo que ha limitado el margen para expansiones adicionales del gasto corriente. Esta contención se interpreta de forma distinta según el interlocutor: para unos, aporta credibilidad a la senda de reducción del déficit; para otros, reduce el colchón de demanda en un momento en que la economía aún necesita estímulos selectivos.
Contribución externa moderada y dependencia del entorno europeo
La aportación de 0,1 puntos de la demanda externa confirma que el sector exterior sigue siendo un apoyo, aunque de menor intensidad que en fases anteriores de recuperación. El aumento de las exportaciones del 0,8 % se concentra en bienes de equipo, automoción y algunos servicios turísticos y profesionales. Las importaciones, al crecer un 0,6 %, reflejan tanto la reactivación de la demanda interna como la dependencia de inputs energéticos y componentes industriales. El resultado neto es positivo, pero frágil: cualquier enfriamiento de la demanda en la zona euro o un nuevo repunte de los precios energéticos internacionales podría erosionar rápidamente ese margen.
En perspectiva europea, el dato español se sitúa en la parte media-alta del rango de crecimientos trimestrales comunicados por las grandes economías del continente. La comparación con el primer trimestre —cuando el avance fue del 0,6 %— muestra una ligera aceleración, aunque insuficiente para hablar de un cambio de ciclo. Los organismos internacionales han venido advirtiendo de que el crecimiento de 2026 se mantendrá en tasas moderadas, condicionadas por la política monetaria aún restrictiva en términos históricos y por la incertidumbre geopolítica.
Empleo, precios y riesgos a vigilar
El crecimiento del 0,7 % se produce en un mercado laboral que continúa creando empleo a un ritmo estable, aunque con signos de desaceleración en algunos sectores industriales. La tasa de paro se mantiene en niveles relativamente bajos para los estándares españoles de la última década, lo que sostiene la renta disponible de los hogares y, por extensión, el consumo. Sin embargo, la productividad por hora trabajada apenas avanza, un problema estructural que limita el potencial de crecimiento a medio plazo y que ya ha sido señalado en sucesivos informes de la Comisión Europea y del Banco de España.
En el capítulo de precios, la inflación general se ha mantenido en el entorno del objetivo del Banco Central Europeo durante el segundo trimestre, lo que ha facilitado la estabilización de las expectativas. Aun así, los precios de los servicios —especialmente hostelería, ocio y algunos servicios profesionales— siguen presionando al alza, lo que podría retrasar eventuales rebajas adicionales de tipos si la tendencia no se corrige. La inversión residencial, por su parte, muestra un comportamiento mixto: las compraventas se mantienen, pero la nueva oferta de vivienda asequible sigue siendo insuficiente en las grandes áreas metropolitanas.
Los principales riesgos identificados por los analistas apuntan en tres direcciones. El primero es externo: una ralentización más pronunciada de Alemania o Francia reduciría la demanda de exportaciones españolas. El segundo es financiero: si los mercados reinterpretan la senda de tipos y elevan las primas de riesgo soberanas, el coste de financiación de empresas y familias podría volver a subir. El tercero es doméstico y de medio plazo: la necesidad de acelerar la ejecución de fondos europeos y de abordar reformas en educación, formación profesional y regulación del suelo para elevar el potencial de crecimiento.
Con todo, el dato del segundo trimestre ofrece un mensaje de resiliencia. La economía española crece de forma moderada pero sostenida, apoyada en el consumo de los hogares y en una inversión que, sin ser exuberante, vuelve a terreno positivo. El INE publicará en las próximas semanas la revisión de estas cifras y el desglose más detallado por ramas de actividad, información que permitirá afinar el diagnóstico sobre la solidez de la recuperación y sobre los sectores que están liderando —o lastrando— el avance.
