La eurozona eleva su superávit corriente

Fráncfort (Alemania), 19 ago (EFE).- La balanza por cuenta corriente de la zona del euro cerró junio con un superávit de 35.000 millones de euros, una mejora del 12,9 % frente al mismo mes de 2025 y del 34,6 % respecto a mayo de este año, según informó este miércoles el Banco Central Europeo (BCE). El dato confirma que, pese a la pérdida de impulso observada en el balance acumulado de doce meses, el bloque monetario siguió generando un excedente externo sólido en un contexto de desaceleración desigual entre sus principales componentes.

El comportamiento mensual estuvo sostenido por varios frentes. La balanza de bienes registró un superávit de 18.000 millones de euros, por debajo de los 24.000 millones de un año antes, mientras que la renta primaria aportó 17.000 millones, frente a 8.000 millones en junio de 2025. En servicios, el excedente alcanzó 16.000 millones, también por encima de los 14.000 millones del mismo periodo del año previo. La renta secundaria, en cambio, mantuvo un déficit de 16.000 millones, ligeramente peor que el agujero de 15.000 millones contabilizado doce meses antes.

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La lectura de mayor alcance aparece en el balance acumulado de los últimos doce meses. Hasta junio de 2026, el superávit por cuenta corriente se situó en 276.000 millones de euros, equivalente al 1,7 % del PIB de la eurozona, por debajo de los 305.000 millones y el 2 % del PIB registrados un año antes. El BCE atribuyó esa reducción, sobre todo, al recorte del superávit en bienes y al aumento del déficit en rentas secundarias, dos señales que apuntan a una posición externa todavía favorable, pero menos holgada que en el ejercicio precedente.

El dato tiene relevancia porque la cuenta corriente resume la capacidad de una economía para financiarse con el exterior. Cuando el superávit se amplía, refleja una combinación de exportaciones relativamente fuertes, rentas recibidas del extranjero y una menor necesidad de financiación externa. En el caso de la eurozona, la evolución de junio sugiere que el sector exterior sigue aportando apoyo al conjunto del área, aunque con una composición más volátil y dependiente de partidas distintas al comercio de bienes, tradicionalmente el principal sostén del saldo positivo.

En paralelo, la cuenta financiera mostró un movimiento intenso de capitales. Los residentes en la zona del euro realizaron en junio adquisiciones netas de valores de inversión de cartera emitidos fuera del bloque por 820.000 millones de euros, frente a 862.000 millones un año antes. A su vez, los no residentes compraron valores de inversión de cartera de la zona del euro por 1,123 billones de euros en términos acumulados de doce meses hasta junio de 2026, por encima de los 803.000 millones contabilizados un año antes. Esa diferencia apunta a que la eurozona continuó siendo un destino atractivo para los inversores internacionales, incluso en un entorno en el que el superávit corriente se moderó en términos anuales.

La combinación de estos datos deja una imagen matizada: la eurozona mantiene una posición externa positiva y capacidad para atraer capital, pero la fortaleza no es uniforme entre componentes. El descenso del superávit acumulado en bienes sugiere menor contribución del comercio exterior, mientras que el repunte de la renta primaria y la mayor entrada de fondos en cartera reflejan otros canales de respaldo. Para el BCE, este equilibrio es relevante porque la evolución de la cuenta corriente y de la cuenta financiera influye en la resiliencia del bloque ante cambios en el entorno global, desde la demanda externa hasta los movimientos de tipos y la orientación de los flujos inversores.

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