La informalidad domina a las MYPE salvadoreñas

La integración de las micro y pequeñas empresas al sistema formal continúa siendo uno de los principales desafíos económicos y sociales de El Salvador. Según el Informe Dinámica Empresarial del Observatorio MYPE de la Escuela LID de FUSAI, correspondiente al segundo trimestre de 2026, solo el 4,3% de estas empresas cumple simultáneamente con las obligaciones de IVA, Renta, ISSS y AFP.

El dato más contundente es que el 74,2% de las MYPE no posee ningún registro formal. En la práctica, esto significa que la mayoría opera fuera de los mecanismos tributarios, laborales y de protección social, lo que limita el acceso de sus trabajadores a la seguridad social y al sistema de pensiones, además de reducir las posibilidades de financiamiento y crecimiento empresarial.

Una brecha marcada por el tamaño

La informalidad es especialmente elevada entre los negocios de subsistencia, donde el 85,1% carece de cualquier registro. En las pequeñas empresas, la proporción baja al 54,5%, una diferencia que evidencia cómo la escala, la capacidad administrativa y el acceso a recursos influyen en la posibilidad de cumplir con las normas.

La evolución reciente confirma que no se trata de un problema coyuntural. En el primer trimestre de 2026, el cumplimiento integral era de apenas 2,83%, mientras que el 73,34% permanecía sin registros. Para el segundo trimestre, la formalización completa avanzó hasta el 4,3%, pero la falta de inscripción todavía alcanzó al 74,2%, por lo que la mejora no representa un cambio estructural.

El reto para las autoridades no consiste únicamente en aumentar las inscripciones, sino en hacer sostenible la permanencia de las MYPE dentro del sistema. La simplificación de trámites, menores costos de cumplimiento y mecanismos de apoyo podrían ser decisivos. Sin esas condiciones, el crecimiento de sectores como la construcción y el turismo difícilmente se traducirá en empleo protegido y desarrollo empresarial duradero.

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