La manufactura británica pierde impulso en julio

La actividad manufacturera del Reino Unido mantuvo su expansión en julio, aunque perdió fuerza. El índice PMI de S&P Global cayó a 51,9 puntos desde 52,5 en junio, su nivel más bajo en cuatro meses, pero permaneció por encima de 50 por noveno mes consecutivo, umbral que separa el crecimiento de la contracción.

El dato refleja una recuperación todavía activa, pero menos equilibrada. La producción aumentó por cuarto mes seguido y alcanzó su mayor ritmo de expansión en casi dos años. Los bienes de consumo, intermedios y de inversión registraron avances, mientras que las empresas medianas y grandes ampliaron su producción. En contraste, los fabricantes pequeños sufrieron un ligero retroceso.

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La demanda resiste, pero el empleo se frena

Los nuevos pedidos crecieron por octavo mes consecutivo y las exportaciones encadenaron siete meses de aumento, impulsadas por la demanda de América del Norte, la Unión Europea, China continental, India y Corea del Sur. Esta mejora de los pedidos ayuda a explicar el repunte de la producción y sugiere que el sector aún cuenta con una base de demanda amplia.

Sin embargo, el mercado laboral ofrece una señal más débil. El empleo aumentó por cuarto mes consecutivo, pero el ritmo se acercó al estancamiento, el menor avance del actual ciclo de recuperación. Algunas compañías contrataron para atender la producción, mientras otras priorizaron el control de costos ante la incertidumbre económica.

Los costos de los insumos y los precios de producción se moderaron hasta mínimos de cinco y cuatro meses, respectivamente, aunque ambos permanecieron por encima de sus promedios históricos. También se redujo la presión logística: los plazos de entrega se alargaron por trigésimo primer mes, pero al ritmo más lento desde febrero.

El aumento de los pedidos pendientes, por primera vez desde abril de 2022, apunta a una capacidad productiva más exigida. Aun así, la caída de las compras y de los inventarios, junto con el menor optimismo empresarial, revela cautela. Los fabricantes confían en nuevos productos y mejores condiciones de mercado, pero las tensiones comerciales, los impuestos y los cambios regulatorios limitan la visibilidad para los próximos meses.

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