La mayoría puede equivocarse

Tras más de dos décadas de encuestas en México, queda claro que el hecho de que muchas personas coincidan no equivale a tener razón. Una encuesta registra creencias y temores en un momento dado, no certifica verdad ni resuelve problemas nacionales. El cincuenta y uno por ciento de ignorancia sigue siendo ignorancia aunque logre mayoría absoluta.

La mayoría puede equivocarse

La historia ofrece ejemplos repetidos. En Atenas, 280 votos contra 221 condenaron a Sócrates. En Suiza, el setenta por ciento de los hombres rechazó el voto femenino hasta 1971. En Estados Unidos, la Ley Seca, impulsada por amplia mayoría, generó mafias y crimen organizado antes de ser derogada. Tres decisiones respaldadas por la mayoría, tres errores evidentes con el paso del tiempo.

La democracia permite cambiar gobiernos sin violencia, pero no fabrica decisiones correctas de forma automática. Los derechos fundamentales y la evidencia observable no deben someterse a votación popular ni a la popularidad de un gobernante. Cuando el volumen digital sustituye al argumento, como ocurre con ciertas figuras que convierten la provocación en espectáculo, el riesgo de confundir mayoría con sabiduría se incrementa.

Por eso resulta indispensable proteger el pensamiento disidente y la evidencia frente a cualquier consenso temporal. Las encuestas y la democracia conservan valor solo si se las mantiene lejos de pretensiones religiosas.

Artículos relacionados

Últimos artículos