La prueba de ADN que convirtió a Clément en príncipe

Clément Vandenkerckhove, un joven belga de 26 años que trabajaba alejado de la vida institucional de la monarquía, fue reconocido legalmente como hijo del príncipe Laurent, hermano menor del rey Felipe. El trámite quedó formalizado en febrero de 2026 y le otorgó el título de príncipe de Bélgica.

La filiación se confirmó mediante una prueba genética que ambos realizaron cuando Clément tenía 20 años. Su madre, la cantante y modelo flamenca Wendy Van Wanten, cuyo nombre real es Iris Vandenkerckhove, le reveló la identidad de su padre cuando cumplió 16 años. Laurent reconoció públicamente la existencia de su hijo en septiembre de 2025.

Un título sin poder dinástico

El reconocimiento tiene efectos jurídicos y familiares, pero no altera la sucesión de la Corona. Clément no podrá reclamar el trono, no tendrá funciones oficiales ni recibirá una asignación económica. Su principal derecho se relaciona con la herencia del patrimonio privado de Laurent, en igualdad de condiciones con sus tres medio hermanos, Louise, Nicolas y Aymeric.

También puede conservar el apellido Vandenkerckhove, una decisión que ha defendido como reconocimiento al papel de su madre durante su crianza. A diferencia de otros miembros de la familia real, mantiene una vida discreta: trabaja en la cocina de un restaurante y no desempeña una función pública. La publicación de fotografías junto a Laurent en el Día del Padre sugiere que el proceso produjo, además del reconocimiento legal, un vínculo personal más estrecho.

El caso recuerda al de Delphine de Bélgica, hija del rey Alberto II, quien obtuvo el reconocimiento de su paternidad tras años de litigio. Ambos episodios muestran que la monarquía puede ampliar el reconocimiento formal de sus descendientes sin convertirlos automáticamente en actores de la institución ni modificar el orden constitucional de sucesión.

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