La economía mexicana volvió a mostrar señales de estancamiento en agosto, pese al repunte registrado durante el segundo trimestre. El indicador del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) sugiere que la mejoría observada en meses anteriores perdió impulso y que todavía no existen condiciones firmes para una expansión sostenida.
El índice manufacturero permaneció en 49.7 puntos, el mismo nivel de julio y por debajo del umbral de 50 que separa el crecimiento de la contracción. Con ello, acumuló 29 meses consecutivos en zona contractiva. Aunque la debilidad del sector parece haberse moderado, su estancamiento confirma que la recuperación industrial aún no consigue consolidarse.

Los servicios marcan el principal retroceso
El componente no manufacturero, que refleja el comportamiento de los servicios, cayó de 49.6 a 48.7 puntos. La baja de 0.9 unidades lo alejó nuevamente de la neutralidad y profundizó su permanencia en contracción. Este movimiento resulta especialmente relevante porque los servicios tienen un peso decisivo en la actividad interna y sugieren que la pérdida de dinamismo ya no se limita al sector industrial.
El IMEF se construye en una escala de cero a 100 puntos: una lectura superior a 50 anticipa expansión, mientras que una inferior indica contracción. Sus resultados contrastan con el crecimiento de 1.4% del Producto Interno Bruto entre abril y junio frente al primer trimestre, el mayor avance desde comienzos de 2022. La diferencia apunta a una recuperación reciente, pero todavía frágil y con escaso respaldo en los indicadores adelantados.
El panorama se complica por la persistencia de la inflación subyacente, cercana a 4%. El comité técnico del IMEF señaló que los factores tradicionales apuntan a una convergencia hacia la meta, aunque aún no está claro qué mantiene elevados los precios subyacentes. La combinación de servicios debilitados, manufactura estancada e inflación resistente reduce el margen para una aceleración rápida de la economía.
