La regularización sostiene el empleo en agosto pese al repunte del paro

El mercado laboral español cerró agosto con 162.840 afiliados menos a la Seguridad Social, una pérdida significativa pero inferior a la habitual en un mes marcado por el final de actividades estivales y educativas. El dato adquiere relevancia por el comportamiento del empleo extranjero: la regularización extraordinaria iniciada en abril ha incorporado ya a 337.917 personas al sistema, amortiguando una caída que en otros ejercicios habría sido más pronunciada. La afiliación total se situó en 22,34 millones, el mayor registro para un agosto de toda la serie.

Un mes débil con una base de empleo más alta

Agosto suele reflejar el carácter estacional de sectores como la educación, parte de los servicios auxiliares, la industria cultural o determinadas actividades empresariales. Esta vez, la destrucción mensual de empleo se concentró especialmente en el régimen general, que perdió 159.484 afiliados y quedó en 18,8 millones. El régimen de autónomos retrocedió en 2.941 personas, hasta los 3,47 millones. Sin embargo, la comparación interanual ofrece una imagen distinta: en doce meses, la Seguridad Social ganó 679.023 afiliados, un incremento del 3,13 %.

El mercado de oficinas en México se recupera, pero privilegia espacios listos para operar

La diferencia entre el retroceso mensual y el avance anual obliga a leer las cifras con cautela. El descenso de agosto no invalida la fortaleza relativa del mercado laboral, pero tampoco desaparece por el récord de afiliación para ese mes. La economía mantiene una capacidad elevada para crear empleo en términos anuales, aunque sigue expuesta a interrupciones periódicas vinculadas al calendario académico, a la composición de los servicios y a contratos de duración limitada.

La regularización cambia la lectura de afiliación y paro

El proceso extraordinario de regularización se ha convertido en un factor estadístico y laboral de primer orden. Hasta finales de agosto, cerca de 338.000 extranjeros procedentes de este procedimiento habían sido dados de alta, dentro de un proceso que acumulaba 1,17 millones de solicitudes al cierre de junio. Su efecto no se limita a elevar la afiliación: también puede incrementar temporalmente el paro registrado, porque personas que antes no figuraban en las oficinas de empleo pasan a inscribirse mientras formalizan su acceso al trabajo o buscan una relación laboral regularizada.

El paro registrado aumentó en 44.419 personas en agosto, hasta 2,35 millones. Es un repunte superior al de agosto de 2025, cuando el desempleo creció en 21.905 personas. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, atribuyó parte de esa diferencia a la primera inscripción de personas regularizadas. El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, describió el tránsito de algunos inmigrantes al desempleo registrado como un fenómeno “coyuntural” y de naturaleza administrativa, vinculado a la formalización de una relación de trabajo.

La clave está en la calidad de la incorporación

La explicación institucional es plausible, pero plantea una cuestión que irá más allá del efecto inmediato sobre las estadísticas: cuánto empleo estable, con jornada suficiente y protección efectiva, será capaz de absorber a la población regularizada. Pérez Rey ha señalado que ocho de cada diez personas regularizadas pasan a cotizar a la Seguridad Social. Esa proporción apunta a una integración laboral rápida, aunque el indicador decisivo será la persistencia de esas altas durante los próximos meses y su distribución entre actividades de mayor o menor precariedad.

La regularización puede corregir una distorsión estructural al trasladar empleo y trabajadores desde la informalidad hacia registros administrativos, cotizaciones y derechos laborales. Pero el éxito de la medida no debe medirse únicamente por el número de expedientes o de altas iniciales. También dependerá de la continuidad contractual, de la evolución salarial y de la capacidad de inspección para impedir que la formalización documental conviva con condiciones laborales frágiles.

Educación y servicios explican buena parte del ajuste

Dentro del régimen general, la educación perdió 76.535 afiliados tras el final del curso y de las actividades académicas. Se trata de una pauta recurrente, aunque su magnitud vuelve a evidenciar el peso de los vínculos temporales en este ámbito. También hubo descensos en actividades administrativas y servicios auxiliares, industria manufacturera, actividades profesionales, científicas y técnicas, y actividades artísticas, deportivas y de entretenimiento. La dispersión sectorial indica que el ajuste de agosto no responde a una única causa, sino a la combinación de calendarios laborales, finalización de campañas y menor actividad empresarial estacional.

Por sexos, la afiliación descendió en 74.141 hombres y en 88.698 mujeres. Aun así, se mantienen más afiliados hombres, 11,85 millones, que afiliadas, 10,5 millones. La mayor caída femenina en agosto merece atención porque la educación, los servicios y varias actividades de atención y soporte tienen una presencia laboral femenina relevante. La estacionalidad no afecta por igual a todos los grupos y puede amplificar brechas si los sectores con empleo más inestable concentran una participación mayor de mujeres.

El debate se desplaza hacia salarios y estabilidad

El aumento del desempleo se concentró en los servicios, con 28.563 personas más, y en el colectivo sin empleo anterior, que sumó 8.368 parados. Estos datos refuerzan la necesidad de distinguir entre la incorporación administrativa de nuevos demandantes y el deterioro efectivo de la contratación. Los sindicatos han puesto el foco en la estacionalidad, la precariedad y la pérdida de puestos en las administraciones públicas; la CEOE reclama confianza empresarial y estabilidad regulatoria para sostener inversión y empleo. Ambas posiciones apuntan a problemas distintos, pero coinciden en que la solidez anual del mercado no elimina sus vulnerabilidades.

La evolución de los salarios será el siguiente examen. Con la inflación al alza, Trabajo anticipa que ese factor se tendrá en cuenta en la negociación del salario mínimo interprofesional para 2027. La cuestión afecta tanto a quienes perciben el SMI como a los trabajadores cubiertos por convenios que pierden poder adquisitivo. El balance de agosto, por tanto, no se reduce a un descenso moderado de afiliación: muestra un mercado capaz de absorber nuevos cotizantes, pero aún condicionado por la estacionalidad y por el reto de convertir la regularización en empleo estable, suficiente y mejor remunerado.

Artículos relacionados

Últimos artículos