Los mercados financieros estadounidenses se preparan para la publicación de nuevos datos de inflación mientras analistas evalúan las posibles trayectorias de la Reserva Federal. En este escenario, una idea formulada hace años por el exgobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, ha cobrado relevancia: la llamada “teoría Maradona” aplicada a la política de tipos de interés.
Origen de la propuesta de King
Cuando dirigía el Banco de Inglaterra, King describió una estrategia de comunicación en la que la autoridad monetaria simula movimientos en direcciones opuestas para alcanzar su objetivo sin alterar drásticamente las expectativas. El ejemplo que utilizó fue el de Diego Maradona en el Mundial de 1986: fintar hacia un lado, fintar hacia el otro y avanzar sin necesidad de grandes desplazamientos. Aplicado a los tipos de interés, esto significaría anunciar posturas agresivas o prudentes según convenga, pero mantener la tasa de los fondos federales estable durante un periodo prolongado.
Indicadores del crecimiento estadounidense
Los datos recientes muestran que el gasto real de los consumidores se sitúa por debajo de su promedio de la última década. Al mismo tiempo, las empresas no aceleran las contrataciones en sectores cíclicos y los planes de empleo para los próximos meses permanecen moderados. Las retenciones fiscales sobre la renta, indicador en tiempo real del crecimiento de los ingresos laborales, avanzan a ritmos similares a los observados en los últimos diez años. Estos elementos sugieren que los dos principales motores del crecimiento básico —mercado laboral y consumo— operan cerca de su tendencia histórica, estimada en torno al 2 % anualizado en términos reales.

Presiones inflacionistas y su evolución
Las medidas de inflación subyacente de bienes han seguido las previsiones derivadas de modelos de componentes principales. El dólar, tras dejar de depreciarse frente a las principales monedas comerciales, apunta a una moderación de los precios de bienes importados. En el sector inmobiliario, los indicadores adelantados de alquileres como los publicados por Zillow y la Reserva Federal de Cleveland anticipan una posible desaceleración en el componente de vivienda del índice de precios al consumo, cuya metodología oficial suele registrar los cambios con cierto retraso.
Expectativas del mercado frente a los datos
La distribución implícita en las opciones sobre los tipos de los fondos federales a doce meses otorga una probabilidad cercana al 35 % a cuatro o más subidas. Sin embargo, los modelos macroeconómicos que incorporan la evolución del empleo, los salarios y la inflación no respaldan escenarios de endurecimiento tan pronunciado. La mediana de las expectativas sigue situándose entre dos y tres incrementos, aunque el extremo más agresivo de la distribución aparece desalineado con el panorama descrito.
Posibles estrategias de posicionamiento
Ante la posibilidad de que la Reserva Federal aplique la “teoría Maradona” y mantenga los tipos sin cambios o realice solo uno o dos ajustes, algunos inversores consideran exposiciones a metales preciosos cuando los indicadores de euforia y codicia alcanzan niveles extremos. Otras alternativas incluyen posiciones largas en divisas y acciones de mercados emergentes, que podrían beneficiarse de diferenciales de tipos favorables siempre que el crecimiento nominal estadounidense supere el 5 % sin generar sorpresas macroeconómicas significativas.
El análisis sugiere que el mercado podría estar asignando excesivo peso a escenarios extremos poco probables. La combinación de un mercado laboral estable, presiones inflacionistas contenidas y un crecimiento cercano a la tendencia apunta a que cualquier movimiento de tipos será limitado y gradual, coherente con la comunicación flexible que King propuso en su momento.
