La vuelta al cole supera los 500 euros por hijo

Madrid, 20 ago (EFE).- La vuelta al colegio representa en septiembre un desembolso superior a 500 euros por hijo únicamente en ropa y material escolar, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que ha difundido siete recomendaciones para contener el impacto sobre los presupuestos familiares. La entidad recuerda que esa cantidad corresponde solo a las compras asociadas al inicio de las clases y no incluye otros gastos habituales del curso.

En una nota de prensa, la organización describe septiembre como un mes especialmente exigente para las economías domésticas. A los uniformes, calzado, mochilas, estuches y útiles escolares se suman, según el centro y la comunidad autónoma, la matrícula, las cuotas escolares, las actividades extraescolares, el comedor y las aportaciones a las asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPA). Cuando se incorporan todas esas partidas, el coste medio alcanza unos 2.000 euros anuales por estudiante.

El primer ahorro empieza antes de comprar

La OCU aconseja elaborar una lista detallada de las necesidades reales y revisar primero lo que ya hay en casa. El objetivo es evitar que la campaña comercial de septiembre convierta la reposición en una renovación completa. Si la mochila, el estuche, la ropa o parte del material se encuentran en buen estado, la organización considera innecesario sustituirlos de inmediato.

Este criterio permite distinguir entre un gasto imprescindible y otro motivado por la novedad o por las preferencias de marca. La recomendación adquiere especial importancia en hogares con varios hijos, donde pequeñas compras repetidas pueden elevar rápidamente la factura. También facilita aprovechar existencias de años anteriores, repartir las compras en el tiempo y prescindir de productos que no figuren en las indicaciones del colegio.

La organización propone adelantar las adquisiciones al mes de agosto, cuando pueden encontrarse más ofertas y todavía existe margen para comparar. Comprar con antelación también reduce el riesgo de adquirir artículos a última hora, cuando la urgencia limita la capacidad de elegir entre establecimientos, modelos y precios. La comparación, en este caso, no se plantea solo como una búsqueda del precio más bajo, sino como una forma de ajustar las características del producto a su uso previsto.

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Reutilizar y compartir para reducir la factura

Entre las medidas planteadas figura dar prioridad a las tiendas físicas, donde las familias pueden comprobar directamente la calidad, la talla y la resistencia de los artículos. La OCU recomienda, además, acudir a comprar sin los hijos salvo cuando sea necesario probarse ropa. Su argumento es que la presencia de los menores puede favorecer la elección de productos de marca o de artículos asociados a personajes y modas, habitualmente más caros.

La entidad también anima a participar en iniciativas de consumo cooperativo, así como en intercambios de ropa y material usado organizados entre familias, asociaciones escolares o comunidades educativas. Estas fórmulas permiten alargar la vida útil de productos que todavía pueden utilizarse y reducir el coste de artículos cuyo uso se concentra en una etapa concreta del crecimiento. La eficacia de estas redes depende, no obstante, de que exista coordinación y de que los materiales se entreguen en condiciones adecuadas.

Para los libros de texto, la OCU recuerda que varias comunidades autónomas disponen de programas de gratuidad o préstamo gestionados a través de los colegios. Consultar los requisitos, los plazos y el sistema de asignación puede evitar compras innecesarias. En el caso de las lecturas recomendadas, las bibliotecas públicas aparecen como la alternativa de menor coste, siempre que los títulos estén disponibles y se soliciten con suficiente antelación.

La tecnología exige comparar modelos y comercios

Cuando el alumno necesita una tableta o un ordenador portátil, la organización aconseja comparar tanto las especificaciones como los precios en distintos establecimientos. Según la OCU, un mismo modelo o una marca equivalente puede costar hasta 150 euros menos dependiendo de la tienda. La diferencia justifica revisar la capacidad, la duración de la batería, la garantía, el sistema operativo y la compatibilidad con las herramientas utilizadas por el centro antes de decidir.

El consejo busca evitar que la presión de la vuelta al colegio lleve a comprar el dispositivo más caro o uno con prestaciones superiores a las necesarias. También conviene comprobar si el colegio exige un modelo concreto, si ofrece algún sistema de adquisición conjunta o si existen equipos reutilizados con garantía. En este apartado, el precio inicial no es el único elemento relevante: una compra adecuada debe considerar la vida útil del aparato y los posibles costes adicionales de accesorios o programas.

Alimentación: un gasto cotidiano que también cuenta

La OCU vincula el inicio del curso con la recuperación de hábitos alimentarios más saludables. Para los recreos y las meriendas, recomienda evitar la bollería industrial y las bebidas azucaradas o edulcoradas y sustituirlas por fruta, leche, frutos secos o bocadillos caseros elaborados con pan integral. La organización sostiene que estas opciones son más saludables y no necesariamente más caras.

La recomendación tiene una dimensión económica porque se refiere a un gasto que se repite durante todo el curso, no solo a una compra puntual de septiembre. Planificar las meriendas y preparar alimentos en casa puede ayudar a controlar el desembolso diario, aunque el ahorro dependerá de los precios, del tiempo disponible y de la composición de cada hogar. Con sus propuestas, la OCU plantea que contener el coste de la vuelta al cole requiere combinar planificación, reutilización, comparación de precios y aprovechamiento de los recursos públicos y comunitarios.

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