Tras el frenazo observado en 2025, las proyecciones de BBVA Research dibujan para Sonora un escenario de recuperación moderada pero sostenida. El estado combina una posición geográfica privilegiada con una base productiva diversificada que le permite captar parte del repunte industrial, logístico y tecnológico que se espera para México en 2026. Esta combinación de factores no garantiza un crecimiento acelerado, pero sí ofrece márgenes de maniobra superiores a los de otras entidades más expuestas a la volatilidad interna.
La manufactura avanzada, la agroindustria, la minería y la logística conforman un tejido que ya opera con estándares de exportación. La pregunta clave es cómo estos sectores aprovecharán el repunte previsto en construcción, manufacturas y servicios especializados sin repetir los cuellos de botella que limitaron el desempeño del año anterior.
La reactivación industrial y sus límites
La construcción nacional pasaría de una caída del 1 % a un crecimiento del 2 %, mientras la manufactura avanzaría apenas 0,9 %. Sonora, con su red de parques industriales y proyectos de naves especulativas ya en marcha, está en condiciones de absorber parte de esa demanda. Los sectores aeroespacial y automotriz, en particular, podrían registrar mayor actividad si las cadenas de suministro estadounidenses recuperan ritmo.
Sin embargo, la dependencia del ciclo económico del vecino del norte sigue siendo el principal factor de riesgo. Cualquier retraso en la ratificación de acuerdos comerciales o un endurecimiento de políticas arancelarias podría frenar la llegada de nuevos pedidos. La oportunidad reside en acelerar la infraestructura industrial existente y captar inversiones de nearshoring antes de que otras entidades compitan por los mismos proyectos.
Los servicios como generador de empleo regional
El sector servicios mantendrá su papel como principal motor del empleo, con un crecimiento estimado del 2,5 %. En Sonora, el impulso se concentrará en transporte, logística y servicios especializados vinculados al comercio exterior. Ciudades como Hermosillo, Nogales y Ciudad Obregón podrían ver un efecto multiplicador si logran integrar sus plataformas logísticas a las cadenas de suministro transfronterizas.
El reto no es solo crear puestos de trabajo, sino elevar la productividad y la calidad de esos empleos. La frontera ofrece una ventaja natural para desarrollar servicios de mayor valor agregado, como mantenimiento técnico, ingeniería de procesos y soporte a operaciones manufactureras. Quienes consigan esa transición reducirán la vulnerabilidad ante fluctuaciones del tipo de cambio y de la demanda externa.

Tecnología y semiconductores: la apuesta pendiente
Las exportaciones mexicanas de computación y electrónicos crecieron 46,8 % en 2025. Sonora busca insertarse en esta tendencia mediante proyectos de semiconductores, centros de datos y manufactura de alto componente tecnológico. La disponibilidad de energía confiable y de personal técnico calificado determinará si el estado avanza de proveedor de ensamblaje a participante de etapas con mayor contenido de innovación.
La integración a cadenas de valor de inteligencia artificial requiere más que infraestructura física. Demanda un ecosistema de formación continua y alianzas con centros de investigación que aún está en fase inicial. Las entidades que logren cerrar esa brecha capturarán una porción mayor del valor agregado que se generará en los próximos años.
La ventaja estructural del norte
Las regiones del Norte y el Bajío han demostrado mayor resiliencia gracias a su orientación exportadora y su cercanía con mercados internacionales. Sonora refuerza esa posición con el Puerto de Guaymas y su red de cruces fronterizos. Esta configuración logística reduce tiempos de tránsito y costos de inventario para empresas que buscan alternativas al modelo asiático.
La consolidación de esta plataforma exige, no obstante, diversificar los destinos de exportación y reducir la exposición a un solo socio comercial. Los proyectos de ampliación portuaria y de modernización de aduanas pueden servir como palanca, siempre que se acompañen de mejoras en conectividad ferroviaria y digital.
Energía e infraestructura como condición de crecimiento
La transición energética y la necesidad de nuevas redes de transmisión aparecen como factores determinantes para sostener la inversión industrial. Sonora cuenta con recursos para desarrollar energías renovables e hidrógeno verde, lo que podría convertirlo en proveedor estratégico para industrias intensivas en electricidad.
El ritmo de avance dependerá de la capacidad para formar capital humano especializado y para agilizar los permisos de interconexión. Quienes resuelvan estos cuellos de botella primero estarán en mejor posición para atraer proyectos de alto consumo energético que buscan ubicaciones con suministro garantizado y costos predecibles.
El balance general apunta a una recuperación selectiva, concentrada en los sectores que ya operan con estándares internacionales. El margen de maniobra de Sonora dependerá de su habilidad para traducir ventajas geográficas y sectoriales en mejoras concretas de productividad y diversificación de riesgos.
