PUERTO IGUAZÚ, Misiones.- Casi siete de cada diez grandes empresas argentinas esperan aumentar sus ventas durante 2027, de acuerdo con una encuesta de EY Argentina y el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). El relevamiento, presentado en la apertura de la 47ª Convención Anual del IAEF, muestra una mejora de las expectativas para el próximo año, aunque también expone que la evolución reciente de ingresos y márgenes fue más heterogénea y que persisten limitaciones para financiar proyectos de largo plazo.
El estudio reunió las respuestas de más de 100 compañías y se realizó bajo el lema “Argentina: de la estabilidad al crecimiento. Cómo generar competitividad sostenida”. El 68% de los participantes anticipó una expansión de las ventas en 2027, mientras que el 53% espera una mejora de la rentabilidad. Casi la mitad, además, prevé incrementar sus inversiones. La combinación de esas variables sugiere que una parte relevante del empresariado está evaluando un escenario más favorable, pero condicionado a que la estabilidad se traduzca en previsibilidad regulatoria, tributaria, cambiaria y financiera.
Una recuperación esperada tras un año de resultados dispares
Las proyecciones para 2027 contrastan con los resultados informados sobre el último año. El 51% de las empresas indicó que sus ventas crecieron, por debajo del 62% que había reportado avances en la encuesta anterior. Al mismo tiempo, el 32% señaló una caída de su facturación. La rentabilidad exhibió un comportamiento todavía más dividido: mejoró para el 32% de los consultados, se mantuvo sin cambios para el 30% y empeoró para el 34%.
Esos datos indican que la expectativa de crecimiento no parte de una expansión uniforme entre sectores o compañías. Más bien, refleja la previsión de que un entorno macroeconómico menos volátil podría permitir recomponer márgenes, recuperar demanda o activar proyectos que permanecieron postergados. La diferencia entre el desempeño reciente y las previsiones para 2027 también revela que las empresas continúan evaluando el riesgo de que costos, financiamiento o cambios normativos afecten la conversión de ventas en rentabilidad.

La tecnología concentra los planes de desembolso
El principal destino de las inversiones previstas será la adquisición de activo fijo y la incorporación de tecnología, opción que concentró el 70% de las respuestas. El fortalecimiento del capital de trabajo fue mencionado por el 19%, mientras que las compras de empresas y las reestructuraciones ocuparon posiciones menos relevantes. La composición de las inversiones resulta significativa porque supone una prioridad relativa por ampliar capacidad, modernizar procesos y sostener ganancias de productividad antes que por operaciones corporativas de corto plazo.
Alejandro Kelman, socio de EY Argentina, vinculó esa elección con un horizonte de mediano y largo plazo. Según explicó durante la presentación, el peso de los bienes de capital y la tecnología en las respuestas muestra que las compañías no solo contemplan necesidades operativas inmediatas, sino decisiones que requieren cierta confianza en la continuidad de las condiciones económicas. Sin embargo, el aumento de las inversiones no es una certeza generalizada: cerca de la mitad de las empresas espera elevar sus desembolsos y el resto proyecta estabilidad, reducción o no respondió.
El crédito de largo plazo sigue siendo una limitación
La encuesta también muestra que la mejora de las expectativas convive con una estructura de financiamiento conservadora. El 69% de las compañías informó que sus necesidades de financiamiento no cambiaron respecto del año anterior, mientras que el 15% reportó un aumento. La autofinanciación fue la principal fuente para sostener operaciones, adquisiciones y expansiones, con el 31% de las menciones; los bancos y entidades financieras locales quedaron en segundo lugar, con 22%, y los aportes de casas matrices representaron 15%.
Kelman señaló que la preeminencia de recursos propios expresa dificultades para acceder a créditos extensos. La dependencia del capital de trabajo puede permitir a las empresas mantener sus operaciones y ejecutar inversiones selectivas, pero reduce el margen disponible para proyectos de gran escala o de recuperación lenta. Para una economía que busca elevar productividad e infraestructura, la disponibilidad de financiamiento de plazo compatible con la maduración de las inversiones será un factor tan relevante como la intención empresaria de invertir.
Menos burocracia y acuerdos para sostener la competitividad
Entre las medidas estatales consideradas necesarias para mejorar la competitividad, la simplificación tributaria y administrativa concentró el 61% de las menciones. Los acuerdos entre Gobierno, sindicatos y empresas alcanzaron el 19%. En materia de incentivos, la reducción de alícuotas a cambio de reinversión de utilidades obtuvo 29%, seguida por la baja de cargas sociales vinculada a la creación de empleo, con 28%, y la amortización acelerada de inversiones de capital, con 17%.
Las respuestas reflejan que las empresas no reducen la discusión sobre competitividad a un único instrumento. Un marco macroeconómico claro y sustentable fue mencionado por el 27% de los ejecutivos, una reforma tributaria que estimule la inversión por el 25% y una política cambiaria estable por el 20%. La protección de las inversiones extranjeras y los tratados de libre comercio recibieron 32% cada uno entre los incentivos legales. En conjunto, esas prioridades apuntan a reducir incertidumbres que elevan costos, dificultan la planificación y desalientan compromisos de capital de largo plazo.
Energía, agro e infraestructura lideran las expectativas
La energía volvió a encabezar las proyecciones sectoriales, con el 37% de las menciones, seguida por los agronegocios, con 23%, y la infraestructura, con 17%. Natalia Rivero, gerente general de Ecogas, sostuvo que la inversión energética, por su intensidad de capital y sus plazos extensos, requiere normas claras en los planos regulatorio, fiscal y contractual. También remarcó que el crecimiento de la producción exige ampliar la infraestructura de transporte, almacenamiento y exportación.
Rivero indicó que el esquema de revisión tarifaria quinquenal contempla inversiones cercanas a USD 1.000 millones en cinco años para las nueve distribuidoras de gas del país. Ecogas controla Distribuidora de Gas del Centro y Distribuidora de Gas Jujuy, que atienden a más de 1,5 millones de clientes y operan más de 39.000 kilómetros de gasoductos en seis provincias. El ejemplo ilustra la escala de recursos y la estabilidad contractual requeridas para ampliar redes y servicios esenciales.
En el agro, Julián Sudera, presidente de Corteva Cono Sur, planteó que el crecimiento deberá surgir de mayores rendimientos sobre la misma superficie, mediante más tecnología, financiamiento e infraestructura. La encuesta añade un desafío transversal: el 28% identificó al impacto de la inteligencia artificial como la principal tendencia de gestión y el 30% priorizó integrarla para optimizar procesos y costos. La expectativa de mayores ventas en 2027, por lo tanto, dependerá no solo de una recuperación de la actividad, sino de la capacidad de convertir estabilidad, crédito, innovación e infraestructura en competitividad sostenida.
