Bogotá, 14 jul (EFE).- Los resultados del Censo Económico Nacional Urbano, dados a conocer este martes por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), revelan que las mujeres dirigen el 51,5 % de las unidades económicas urbanas de Colombia. Esta medición, la primera en 34 años que incorpora variables sobre el perfil de los propietarios, ofrece una radiografía detallada de la estructura productiva del país y pone de relieve el papel central de las mujeres en la economía popular.
Alcance del operativo estadístico
El censo, ejecutado entre 2024 y 2025, caracterizó 2.005.248 unidades económicas visibles, identificó más de tres millones de establecimientos y recopiló datos de aproximadamente 6,1 millones de personas ocupadas. La directora del DANE, Piedad Urdinola, subrayó que por primera vez se incluyeron preguntas sobre economía popular, economía del cuidado, poblaciones étnico-raciales y brechas de género. Esta ampliación permite entender no solo la cantidad y el sector de las unidades, sino también quiénes las lideran y cómo se relacionan con el empleo y los ingresos.
Durante el foro celebrado en la sede bogotana de El Espectador, Urdinola explicó que la información recogida refleja la interdependencia entre saberes ancestrales, culturas locales y procesos productivos modernos. “Toda la producción necesita de esos conocimientos ancestrales, culturas, saberes que son muy importantes para la producción de algunos bienes”, señaló a EFE.
Brechas de formalización persistentes
El censo también expuso limitaciones estructurales. Apenas el 49,2 % de las unidades económicas cuenta con Registro Único Tributario (RUT), el documento que acredita la relación con la autoridad tributaria. Esta cifra indica que más de la mitad de los negocios operan al margen de los mecanismos formales de registro, lo que dificulta el acceso a crédito, programas de apoyo estatal y mercados institucionales. La informalidad afecta tanto a negocios liderados por mujeres como por hombres, aunque el mayor peso de las unidades dirigidas por mujeres en sectores de baja escala productiva sugiere que las políticas de formalización deben considerar especificidades de género y tamaño.

Implicaciones para el empleo y la distribución de ingresos
El hecho de que las mujeres encabezan más de la mitad de las unidades urbanas no implica necesariamente una distribución equitativa de ingresos o de poder de decisión. Muchas de estas unidades corresponden a microempresas de comercio, servicios personales y actividades de cuidado, sectores históricamente feminizados y con márgenes de rentabilidad reducidos. El censo permite ahora cruzar variables de liderazgo con niveles de facturación y número de empleados, lo que facilita identificar dónde se concentran las mayores brechas de productividad y de acceso a tecnología.
Académicos y representantes de entidades territoriales presentes en el foro coincidieron en que los datos abren la puerta a intervenciones más focalizadas. Programas de capacitación, líneas de crédito con garantía pública y esquemas de asociatividad podrían diseñarse a partir de la caracterización por género y por nivel de formalidad que ahora está disponible.
Contexto histórico y comparativo
Colombia no contaba con un censo económico de alcance nacional desde hace más de tres décadas. La ausencia de mediciones actualizadas había impedido evaluar con precisión el impacto de reformas tributarias, cambios en la regulación laboral y crisis económicas sobre el tejido empresarial urbano. La incorporación de variables de género y etnia responde a compromisos internacionales asumidos por el país en materia de igualdad y a la necesidad de contar con evidencia para diseñar políticas públicas inclusivas.
Los resultados presentados esta semana constituyen un punto de partida para futuras ediciones del censo. El DANE ha indicado que la operación se repetirá periódicamente, lo que permitirá medir la evolución de las brechas de formalización y el avance de las mujeres en sectores de mayor valor agregado. Por ahora, el dato del 51,5 % confirma una tendencia ya observada en encuestas de hogares, pero la añade el detalle necesario para traducir esa presencia en estrategias concretas de desarrollo productivo.
