Las remesas a México crecen 3.1% en 2026

Las remesas recibidas por México aumentaron 3.1% interanual durante el primer semestre de 2026, hasta alcanzar 30,759 millones de dólares, informó este lunes el Banco de México (Banxico). El crecimiento se produjo pese al endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos, principal país de origen de los recursos enviados a los hogares mexicanos.

El monto acumulado entre enero y junio superó en 917 millones de dólares los 29,842 millones registrados durante el mismo periodo de 2025, que ya había representado una cifra histórica para un primer semestre. El resultado confirma la capacidad de resistencia de este flujo de ingresos, aunque sus componentes muestran una evolución desigual: los envíos promedio aumentaron, mientras el número total de operaciones disminuyó.

Más dólares por operación, menos transacciones

Entre enero y junio, el envío promedio pasó de 386 a 405 dólares, un incremento de 5% respecto del mismo lapso de 2025. En contraste, el número de operaciones cayó 1.8% interanual, a 75.9 millones. El 99.2% de las transferencias se realizó por medios electrónicos, una proporción que refleja la consolidación de los canales digitales como la vía predominante para enviar dinero al país.

La combinación de ambos indicadores resulta relevante para interpretar el crecimiento. El aumento del valor total no provino de un mayor número de envíos, sino de transferencias individuales de mayor cuantía. Este comportamiento puede estar relacionado con decisiones de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos para concentrar sus envíos, con cambios en los costos o con la necesidad de cubrir gastos más elevados en los hogares receptores. Los datos de Banxico, por sí solos, no permiten determinar cuál de estos factores tuvo mayor peso.

En junio, México recibió 5,472 millones de dólares, 4.1% más que en el mismo mes de 2025 y 3.8% por encima del registro de mayo. Durante ese mes se contabilizaron 12.9 millones de operaciones, un aumento interanual de 4.2%, mientras que el monto promedio se elevó 3.8%, hasta 422 dólares. El desempeño mensual fue, por tanto, más dinámico que el acumulado semestral y contribuyó de manera significativa al resultado de la primera mitad del año.

Un flujo esencial para la economía mexicana

Las remesas representan cerca de 4% del producto interior bruto de México y constituyen una fuente crucial de ingresos para millones de familias. En numerosas comunidades, especialmente en zonas con menores oportunidades laborales, estos recursos se destinan al consumo cotidiano, la vivienda, la educación, la salud y el pago de deudas. Su importancia macroeconómica también se refleja en la entrada de divisas y en el respaldo que ofrecen al gasto de los hogares.

Los envíos comenzaron a crecer de forma sostenida al inicio de la pandemia de Covid-19, en marzo de 2020, y terminaron por convertirse en la principal fuente de ingresos externos del país. México es actualmente el segundo mayor receptor de remesas del mundo, solo detrás de India. Sin embargo, el crecimiento no ha sido ininterrumpido: en 2025 se rompió una racha de once años consecutivos de aumentos anuales.

El año pasado, México recibió 62,471.7 millones de dólares, 4.6% menos que el récord de 64,745 millones alcanzado en 2024. La caída ocurrió en un contexto de mayor presión migratoria en Estados Unidos, con deportaciones y medidas destinadas a restringir la permanencia de personas sin autorización migratoria. El repunte observado en el primer semestre de 2026 todavía no permite concluir que la tendencia anual haya recuperado el ritmo previo, pero sí muestra que el flujo no se contrajo de manera sostenida.

La presión migratoria y el impuesto estadounidense

En junio de 2025, el Gobierno de Estados Unidos anunció un impuesto de 1% sobre las remesas enviadas en efectivo, giros postales, cheques de caja u otros instrumentos similares. La medida generó preocupación en México por su posible impacto sobre los trabajadores que utilizan mecanismos distintos a las transferencias electrónicas, aunque estas últimas concentraron prácticamente la totalidad de las operaciones registradas durante el primer semestre de 2026.

Como respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum puso en marcha un programa especial para reembolsar a los connacionales el monto pagado por los dólares enviados a México. El Gobierno mexicano también cuestionó el impuesto y sostuvo que podía contravenir el tratado bilateral de 1994 para evitar la doble tributación. La controversia añadió un elemento de incertidumbre a un flujo particularmente sensible a las condiciones laborales, regulatorias y migratorias del país de origen.

Estados Unidos concentra la mayor parte de las remesas que llegan a México, por lo que cualquier cambio en el empleo, los ingresos o la situación legal de los migrantes puede repercutir en los hogares receptores. Las deportaciones y el endurecimiento de los controles mantienen la preocupación de las autoridades mexicanas, en un momento en que los mexicanos representan cerca de la mitad de los aproximadamente 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos.

Los envíos desde México también disminuyen

El reporte de Banxico mostró además que los residentes en México enviaron al exterior 107 millones de dólares en remesas durante el primer semestre, una disminución interanual de 5.4%. Este flujo es considerablemente menor que el recibido, pero su descenso apunta a una reducción de las transferencias que salen del país hacia familiares o beneficiarios en otras naciones.

La evolución de los próximos meses será determinante para saber si el crecimiento semestral se consolida como una recuperación anual o si responde principalmente a movimientos puntuales, como el aumento de los montos enviados por operación. Por ahora, las cifras reflejan una red de apoyo transnacional que conserva un peso decisivo en la economía mexicana, aunque opera bajo condiciones más complejas por las políticas migratorias y fiscales de Estados Unidos.

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