El 89.1% de los pequeños comerciantes aumentó los precios de su tienda durante los últimos seis meses, ante el encarecimiento de productos esenciales, informó la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC). La presión no se limita al comercio minorista: el 91.3% señaló que sus proveedores también elevaron recientemente sus tarifas.
Bebidas refrescantes, cigarros, botanas, frituras, embutidos, frutas y verduras concentran los mayores incrementos reportados. Para evitar perder clientes, el 81.9% de los negocios sacrificó parte de su margen de ganancia, lo que convierte a las tienditas en un amortiguador informal de la pérdida de poder adquisitivo, aunque con un costo directo para su propia viabilidad.

El precio desplaza a las marcas
El impacto también se refleja en el consumidor. El 55.6% realiza compras diarias de entre 50 y 100 pesos, mientras que el 70.9% prioriza el precio sobre la marca. Además, crece la adquisición de azúcar, arroz y frijol a granel, una señal de que las familias están ajustando cantidades y presentaciones para preservar su consumo básico.
Los comerciantes responden con cambios operativos: 34.9% buscó nuevos proveedores, 33.3% redujo inventarios, 26.2% sustituyó marcas y 23.5% incorporó productos más económicos. Estas medidas muestran que la inflación está modificando simultáneamente la oferta y la demanda, con menos margen para absorber nuevos aumentos.
La percepción sobre la respuesta pública es desfavorable. El 76.4% considera que el PACIC no ha funcionado y 70% no vende a esos precios porque recibe mercancía más cara de sus proveedores. Además, 85% afirma que el Gobierno federal no apoya al pequeño comercio. Entre los principales obstáculos, 83.1% identifica el recibo de la CFE como el gasto más difícil de pagar y 70.5% cuestiona las condiciones ofrecidas por el SAT. El diagnóstico de ANPEC apunta a una inflación que, aun cuando se declare contenida, continúa trasladándose a los anaqueles y erosionando los márgenes del comercio de barrio.
