Hervir hojas de laurel con canela y clavo de olor permite preparar una infusión aromática usada tradicionalmente para acompañar la digestión. La mezcla concentra compuestos presentes en estas especias, como aceites esenciales, compuestos fenólicos, cinamaldehído y eugenol.

Entre los usos atribuidos a la bebida figuran aliviar la sensación de pesadez tras las comidas, reducir gases y molestias digestivas leves, aportar compuestos antioxidantes y contribuir a la hidratación. También se consume por su aroma y efecto reconfortante.
El laurel no está comprobado como tratamiento para la gastritis. No existe evidencia clínica suficiente para afirmar que cure la inflamación del estómago o elimine sus causas, y la infusión puede no resultar adecuada para personas que presenten ardor, dolor abdominal, náuseas u otras molestias.
Fuera de la cocina, el laurel se utiliza en prácticas tradicionales y de feng shui como símbolo de abundancia, protección y armonía. Esta asociación se vincula con las coronas de laurel de la antigua Grecia y Roma, relacionadas con la victoria, el honor y el reconocimiento.
