El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, descartó que el Estado adquiera deuda para financiar las obras de ampliación de las plantas potabilizadoras y la construcción del Acueducto Sustituto Chapala-Guadalajara. En su lugar, insistió en un esquema de asociación público-privada bajo la modalidad CMRO, que contempla construcción, mantenimiento, rehabilitación y operación. Este modelo, según explicó, ya ha sido utilizado por el Gobierno federal en proyectos como el Tren Maya y el Tren México-Toluca.
Lemus subrayó que el esquema no implica privatización del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa). Un particular realiza la inversión inicial, opera la infraestructura y el Estado paga gradualmente esa inversión a lo largo de 20 a 30 años, al término de los cuales la obra regresa al dominio público.
Modelo de asociación público-privada
El mandatario estatal enfatizó que estos proyectos no generan deuda pública directa. El pago se realiza conforme avanza la operación y el beneficio se mide en la mejora del servicio. Esta estructura permite transferir riesgos de construcción y operación al sector privado mientras el Estado conserva la propiedad final de los activos.
El plan hídrico estatal fue entregado ayer por el secretario general de Gobierno, Salvador Zamora, al Congreso de Jalisco para su análisis técnico. Aunque el documento aún carece de los modelos de financiamiento detallados, Lemus indicó que propondrá esquemas específicos a los legisladores y solicitó que los diputados aporten alternativas para resolver la problemática del agua.
Inversión y cronograma de las obras
Las intervenciones contemplan una inversión superior a los 25 mil millones de pesos distribuidos en acciones de corto, mediano y largo plazo. Los trabajos ya iniciaron en la Planta Potabilizadora Número 1 de Miravalle. Las primeras mejoras en la calidad del agua que llega a aproximadamente 600 colonias del Área Metropolitana de Guadalajara se esperan para finales de agosto y principios de septiembre, mientras que los cambios sustanciales se prevén a partir de febrero del próximo año.
El acueducto sustituto busca garantizar el suministro desde el lago de Chapala, fuente que aporta el 60 por ciento del consumo metropolitano. La obra responde a décadas de descuido en los procesos de potabilización, que se habían concentrado principalmente en el abastecimiento, como ocurrió con la presa Zapotillo en el sexenio anterior.

Respuesta del Gobierno federal
En los últimos días, Lemus ha señalado que tanto la Federación como la Comisión Nacional del Agua no han otorgado recursos suficientes para proyectos de mayor alcance. Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió al mandatario estatal asumir su responsabilidad respecto al tema del agua. Por su parte, el director del Organismo Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico, Gustavo Figueroa Cuevas, informó que la Federación ejerce más de dos mil 200 millones de pesos en obras de saneamiento, abastecimiento y tratamiento en Jalisco.
Lemus reiteró que la atención a la calidad del agua requiere la participación coordinada de los tres órdenes de gobierno. La mala calidad actual, que afecta a cientos de colonias, es resultado de una problemática acumulada durante décadas y no puede resolverse con acciones aisladas de un solo nivel de gobierno.
Contexto histórico y desafíos actuales
El abastecimiento desde Chapala representa la principal fuente para el Área Metropolitana de Guadalajara. Sin embargo, la infraestructura existente presenta limitaciones de capacidad y mantenimiento que han derivado en problemas recurrentes de calidad. El nuevo acueducto forma parte de una estrategia que busca equilibrar el enfoque histórico centrado en cantidad con una mayor atención a los procesos de potabilización.
El Congreso de Jalisco analizará el plan hídrico estatal en las próximas semanas. Los legisladores recibirán las propuestas de financiamiento del Ejecutivo y podrán presentar modificaciones o alternativas antes de que se definan los contratos y los montos definitivos de inversión.
