La lluvia de meteoros Perseidas volverá a concentrar la atención de observadores y aficionados a la astronomía durante la noche del 12 de agosto y la madrugada del 13, cuando alcanzará su punto de máxima actividad. La NASA ha incluido este fenómeno entre los eventos astronómicos destacados de agosto de 2026 y ha subrayado una condición que mejora sus probabilidades de observación: la coincidencia con una Luna nueva, que reducirá la iluminación natural del cielo.
En México, las Perseidas podrán verse a simple vista, siempre que el clima acompañe y el brillo urbano no opaque el firmamento. El momento más favorable será en las primeras horas del 13 de agosto, cuando la constelación de Perseo se eleve más sobre el horizonte y aumente la posibilidad de detectar meteoros. Aunque la lluvia permanece activa durante varias semanas, ese tramo horario ofrece la mejor relación entre oscuridad, altura del radiante y disponibilidad de meteoros visibles.

Una noche más oscura de lo habitual
La presencia de la Luna nueva del 12 de agosto es uno de los elementos que vuelve especialmente favorable la edición de este año. En ausencia de un resplandor lunar significativo, los meteoros más débiles tendrán mayores posibilidades de ser detectados, sobre todo fuera de las ciudades. Esa ventaja importa porque la contaminación lumínica sigue siendo uno de los principales obstáculos para observar lluvias de estrellas con claridad, aun cuando el fenómeno sea visible desde amplias zonas del país.
La recomendación de la NASA es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: buscar un sitio oscuro, abierto y seguro, y dejar que los ojos se adapten durante unos 30 minutos antes de esperar resultados. Ese tiempo de adaptación es clave porque la visión nocturna mejora de forma progresiva; mirar el celular o exponerse a focos intensos reduce de inmediato esa sensibilidad y puede arruinar parte de la observación.
Dónde y hacia dónde mirar
Las Perseidas podrán observarse prácticamente en todo México, con mejores condiciones en zonas rurales, áreas naturales y puntos alejados de la iluminación directa de las ciudades. En la capital y otras urbes densas, el resplandor artificial puede ocultar una parte importante de los meteoros más tenues, por lo que conviene elegir lugares con horizonte despejado y poca interferencia luminosa. La NASA sugiere mirar hacia el noreste después de que oscurezca por completo, aunque no es necesario fijar la vista únicamente en la constelación de Perseo.
En términos astronómicos, el llamado radiante marca la región del cielo desde la que parecen surgir los meteoros, pero las trazas luminosas pueden aparecer en distintos sectores del firmamento. Por eso, una observación efectiva requiere amplitud visual y paciencia. Algunos destellos duran apenas segundos, y la experiencia suele depender menos de la precisión técnica que de permanecer el tiempo suficiente bajo el cielo adecuado.
Por qué ocurre este fenómeno
Las Perseidas se producen cuando la Tierra atraviesa una corriente de partículas dejada por el cometa Swift-Tuttle. Al entrar a gran velocidad en la atmósfera terrestre, esos fragmentos de polvo y material cometario se calientan por fricción y se desintegran, generando las líneas luminosas que popularmente se conocen como estrellas fugaces. El nombre del fenómeno proviene de la cercanía aparente con la constelación de Perseo, aunque su origen real está en el rastro que el cometa dejó a lo largo de su órbita.
La lluvia de meteoros es especialmente conocida en el hemisferio norte, donde su observación suele ser más favorable. En este contexto, la combinación de cielo oscuro, ausencia de Luna y horarios de madrugada ofrece una ventana de observación que supera a la de otros años con mayor interferencia luminosa. La madrugada del 13 de agosto se perfila así como el tramo más recomendable para intentar ver un número mayor de meteoros desde México.
La NASA también recuerda que no se necesita telescopio ni binoculares para seguir el evento. De hecho, el uso de instrumentos puede limitar el campo visual y dificultar la detección de meteoros que cruzan rápidamente grandes áreas del cielo. El consejo práctico es permanecer al aire libre varias horas, revisar antes el pronóstico meteorológico y evitar los puntos con iluminación artificial directa, un factor que suele pesar más que cualquier ajuste técnico en la observación.
Agosto no termina ahí
Las Perseidas no serán el único motivo de interés astronómico durante el mes. Entre el 14 y el 16 de agosto, Venus alcanzará su mayor elongación oriental y podrá verse después del atardecer hacia el oeste. Más adelante, en la noche del 27 de agosto y las primeras horas del 28, se registrará un eclipse lunar parcial visible desde buena parte de América del Norte y del Sur, además de algunas regiones de Europa y África.
Aun así, las Perseidas conservan una ventaja singular: su máximo coincide con un cielo especialmente oscuro. Ese detalle técnico, unido a la amplia visibilidad del fenómeno y a la ausencia de equipo especializado, convierte la madrugada del 13 de agosto en una de las mejores oportunidades del año para observar estrellas fugaces desde México.
