Logística que abastece frutas y verduras a millones

Argentina mueve miles de toneladas diarias de productos perecederos a través de más de 3,7 millones de km². La distancia entre regiones productoras y centros urbanos obliga a una coordinación precisa entre cosecha nocturna, transporte refrigerado y distribución inmediata para minimizar pérdidas de calidad.

El Alto Valle, Mendoza, Tucumán y el cinturón hortícola bonaerense concentran la oferta. Mientras algunas cargas recorren pocos kilómetros, otras superan 1.500 km. El camión es el medio dominante; productos de hoja exigen cadena de frío constante, mientras que papas y cebollas toleran ventilación controlada. La actualización de normas del SENASA en 2025 reforzó requisitos de inocuidad durante el trayecto.

Mercado Central: eje redistribuidor

El Mercado Central de Buenos Aires recibe cientos de camiones diarios y actúa como principal referencia de precios y volúmenes. Su operación continua permite que verdulerías abran cada mañana con mercadería fresca. Este nodo central reduce la fragmentación logística y estabiliza el abastecimiento urbano.

Complemento importado

Bananas, paltas y ciertos cítricos llegan de Ecuador, Chile y Perú cuando la producción local disminuye. Los controles fitosanitarios y la documentación de comercio exterior añaden capas de complejidad, pero mantienen la continuidad del suministro. Los costos logísticos internacionales siguen influyendo en precios y disponibilidad según datos del propio Mercado Central en 2026.

La eficiencia de esta red determina tanto la frescura que llega al consumidor como la rentabilidad de las economías regionales. Cualquier interrupción climática o de rutas se traduce directamente en pérdidas medibles de calidad y valor.

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