España ha encadenado entre enero y julio de 2026 un nuevo máximo de llegadas de pasajeros internacionales por vía aérea, con más de 67 millones de viajeros y un avance del 5,2% respecto al mismo periodo de 2025, según los datos difundidos por Turespaña. El incremento absoluto ronda los 3,3 millones de entradas y confirma una temporada alta que el sector esperaba sólida desde el inicio del verano, pese al impacto de las olas de calor, la inflación y el encarecimiento de viajes y alojamientos.

La lectura que hace el sector turístico es que el contexto geopolítico está favoreciendo a España como destino refugio. La guerra en Ucrania, la crisis en Oriente Medio y la inestabilidad en otros mercados competidores han desplazado parte de la demanda hacia un país percibido como estable y bien conectado. Esa hipótesis gana peso al observar que julio cerró con 12,4 millones de pasajeros internacionales, un 5,8% más que un año antes, en un mes en el que casi todos los grandes emisores mantuvieron o ampliaron su ritmo de crecimiento.
Europa sigue marcando el paso
Los aeropuertos europeos concentraron el 87,4% del total de pasajeros recibidos en julio y crecieron un 6,1%. Dentro de ese bloque, Reino Unido volvió a ser el principal mercado emisor, con alrededor de 2,9 millones de pasajeros y el 23,3% del flujo total, un 6,3% más interanual. Baleares fue su principal destino, seguida de Canarias, y casi todas las comunidades autónomas registraron aumentos en las llegadas desde aeropuertos británicos.
Alemania aportó 1,6 millones de pasajeros, el 12,7% del total, con una subida moderada del 0,8%. Baleares volvió a liderar entre los destinos preferentes, mientras que Catalunya, la Comunidad Valenciana y el País Vasco registraron repuntes relevantes. En cambio, Canarias sufrió un ligero retroceso. Italia mostró el avance más intenso entre los grandes mercados europeos, con 1,2 millones de pasajeros y un crecimiento del 10,2%, apoyado sobre todo en Comunidad Valenciana, Andalucía, Baleares y País Vasco. Francia sumó 899.715 pasajeros, un 3,7% más, y Países Bajos alcanzó 560.248, aunque con una caída del 1,7%.
En paralelo, el mercado americano representó el 5,7% del total y creció un 3,1%, mientras que Asia avanzó un 4,1%. Destacaron las subidas de China y Canadá, además de Brasil y México. En sentido contrario, los países del Golfo Pérsico siguieron en retroceso, salvo Arabia Saudí, que empezó a recuperar terreno. Estados Unidos, uno de los emisores más vigilados por el sector, moderó su comportamiento tras varios años de fuerte expansión.
Las comunidades más expuestas al turismo aéreo
Las seis comunidades autónomas con mayor volumen concentraron en julio el 96,8% de las llegadas internacionales. Todas mejoraron sus registros, aunque con ritmos desiguales. La Comunidad Valenciana fue la que más creció, con un alza del 12,8%, mientras que Canarias apenas avanzó un 0,3%. El País Vasco destacó por su expansión de dos dígitos y por el volumen que está ganando como destino de entrada, lo que apunta a una diversificación geográfica del tráfico aéreo internacional fuera de los polos tradicionales del litoral mediterráneo y las islas.
Ese reparto confirma una tendencia relevante para el sector: España no solo está recibiendo más turistas, sino que la demanda se distribuye con mayor amplitud entre destinos de sol y playa, ciudades y enclaves urbanos con mejor conectividad aérea. La fortaleza de Baleares y Canarias sigue siendo evidente, pero el crecimiento de la Comunidad Valenciana, Catalunya, Madrid y el País Vasco sugiere que la recuperación y expansión del turismo internacional está apoyada en una red más equilibrada de aeropuertos y mercados emisores.
Madrid y Barcelona lideran, Valencia acelera
Por aeropuertos, Adolfo Suárez Madrid-Barajas encabezó la estadística con 2,3 millones de pasajeros internacionales en julio, un 4,6% más que un año antes. Barcelona-El Prat ocupó la segunda posición con 2,2 millones y un crecimiento del 7,7%. Más atrás, el aeropuerto de Valencia se situó como el gran foco de aceleración del mes, con un incremento del 15,3%, una señal de que la presión turística ya no se limita a los grandes nodos habituales.
El balance hasta julio deja así un mercado aéreo internacional robusto, pero también más dependiente de variables externas que hace un año. El buen comportamiento de Europa sigue sosteniendo el conjunto, aunque la pérdida de impulso de algunos mercados de largo radio, como Estados Unidos y parte de Oriente Medio, obliga a matizar el optimismo. Aun así, con más de 67 millones de pasajeros en siete meses, el sector ya se mueve en cifras que consolidan a España como uno de los principales destinos europeos y abren la puerta a cerrar 2026 en niveles inéditos.
