Las presiones sobre los precios de los alimentos se están acumulando en Estados Unidos y podrían trasladarse a una gama más amplia de productos, según informó Axios el domingo. Hasta ahora, las subidas más marcadas se habían concentrado en artículos como la carne de res, el café y el chocolate, pero el encarecimiento de cereales, fertilizantes y combustible afecta insumos necesarios para producir y distribuir numerosos alimentos.
El riesgo señalado por el medio no se limita a una categoría concreta de la cesta de la compra. El diésel se utiliza tanto en la maquinaria agrícola durante las cosechas como en el transporte de mercancías desde los proveedores hasta los comercios. Por ello, su aumento puede añadir costes a distintas etapas de la cadena de suministro alimentaria.

Los conflictos presionan el combustible y los fertilizantes
Axios atribuyó parte de la nueva presión a los conflictos en Irán y Ucrania. Las guerras han impulsado el precio del diésel, mientras que el conflicto con Irán ha alterado el suministro de fertilizantes y ha encarecido esos productos. Una parte importante del comercio mundial de fertilizantes atraviesa el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica también para el transporte internacional de energía y mercancías.
El encarecimiento de los fertilizantes llega al mismo tiempo que las condiciones meteorológicas adversas afectan a los cultivos. Esa combinación suma costes para los productores y añade tensión a mercados que ya afrontan interrupciones en rutas y exportaciones internacionales.
Esta semana subieron el maíz y el trigo
El maíz y el trigo alcanzaron esta semana sus precios más altos en tres años. Las malas condiciones meteorológicas redujeron el rendimiento de los cultivos de maíz, mientras que el conflicto entre Rusia y Ucrania continúa provocando perturbaciones en las exportaciones de trigo.
Ambos productos tienen un peso amplio en la alimentación. El trigo es un ingrediente básico de muchos alimentos de consumo diario. El maíz se emplea para la alimentación humana y animal, por lo que un aumento sostenido de su precio puede presionar también los costes de la carne, los lácteos y los huevos.
Algunos aumentos ya son visibles
Varios alimentos ya registran fuertes incrementos interanuales en Estados Unidos. El café instantáneo se encareció un 15,8 %; los asados de carne de res, un 13,5 %; los tomates, un 12,8 %; y las manzanas, un 11,1 %.
La percepción de los consumidores acompaña esos datos: cerca de tres cuartas partes de los participantes en una reciente encuesta de Economist/YouGov afirmaron que los precios de los alimentos siguen aumentando en los lugares donde viven.
