Los 12 pasos a desnivel de Calzada de Tlalpan, en la Ciudad de México, serán entregados a finales de 2026 como parte de un proyecto que busca convertir estos espacios en puntos de atención pública, convivencia y actividades culturales, deportivas y recreativas. La Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) informó que los llamados “Pasos UTÓPICOS” se integrarán, junto con el Jardín Flotante, en un nuevo conjunto urbano vinculado con el Sistema de Cuidados Públicos.
La fecha anunciada establece un plazo definido para una intervención que todavía no concluye. El proyecto se desarrolla en el contexto de la preparación de la capital para el Mundial de Futbol de 2026, pero la propuesta presentada por la dependencia rebasa la función de mejorar la imagen urbana durante el torneo: plantea que los bajopuentes funcionen de manera permanente como espacios con servicios dirigidos a distintas necesidades de la comunidad.
De una obra vial a un espacio de cuidados
De acuerdo con la Sobse, los pasos a desnivel contarán con actividades culturales, deportivas, educativas y económicas. Entre los servicios previstos se encuentra una sala de las infancias para niñas y niños de 4 a 12 años, además de un comedor popular cuyo costo será de 11 pesos. También se contemplan lavanderías populares gratuitas, talleres de “El Reto es Cuidar” para fomentar la corresponsabilidad doméstica y servicios de rehabilitación.
El programa incluye igualmente espacios de cuidado personal, un área de las Siemprevivas con orientación psicológica, una Casa de Día y una Casa de las 3Rs o de los Cuidados. La combinación de estos servicios muestra que la intervención no se limita a cubrir, iluminar o embellecer las estructuras existentes. Su propósito es introducir en un espacio originalmente asociado con el tránsito peatonal y vehicular una red de apoyos cotidianos, especialmente relacionados con el cuidado.

Equipamiento para permanecer, no sólo para cruzar
La transformación también considera elementos destinados a la actividad física y al esparcimiento. Se instalará un gimnasio urbano, juegos pintados en el piso —como avioncito, stop y serpientes y escaleras—, costales de box y domis para la práctica de defensa personal de mujeres. El equipamiento incluirá un sensor de sentadillas, bicicletas fijas capaces de recargar celulares, cabinas antiestrés y de aislamiento sonoro, así como galerías mundialistas.
Estos componentes revelan una decisión de diseño relevante: los bajopuentes dejarían de ser únicamente lugares de paso para convertirse en sitios de estancia. La seguridad, la iluminación y la vigilancia seguirán siendo condiciones básicas, pero la presencia de actividades y servicios puede contribuir a generar un uso continuo del espacio. Esa ocupación constante es importante en zonas que con frecuencia son percibidas como residuales o inseguras cuando permanecen vacías.
Dos espacios listos y diez todavía cerrados
El avance observado hasta ahora es desigual. Una revisión publicada por EL UNIVERSAL el 15 de agosto reportó que sólo dos de los 12 pasos prometidos estaban listos, casi 11 meses después de que se anunciara la renovación. Ambos se ubican cerca de la estación San Antonio Abad del Metro, en los cruces de Calzada San Antonio Abad con Alfredo Chavero y con la calle José María Roa Bárcenas.
En esos dos puntos ya se había instalado infraestructura compuesta por láminas rosas y moradas para cubrir las escaleras, mientras trabajadores de la Secretaría de Obras y Servicios realizaban labores de soldadura. El 11 de agosto, Servicios Metropolitanos confirmó que ambos bajopuentes estaban próximos a reabrir. Se encontraban abiertos, limpios, iluminados y con vigilancia, condiciones que contrastaban con la situación de los otros diez pasos, que permanecían cerrados.
El reto será sostener la promesa más allá de la entrega
La distancia entre los dos espacios concluidos y los diez aún en obra coloca el calendario de finales de 2026 en el centro de la evaluación pública. La entrega de infraestructura será sólo una primera etapa: el alcance real del proyecto dependerá de que los servicios anunciados cuenten con operación, mantenimiento, personal y reglas de acceso claras. Sin esos componentes, el nuevo equipamiento podría reducirse a una renovación visual sin impacto duradero.
El planteamiento tiene una implicación urbana más amplia. Al vincular actividades de cuidado, orientación psicológica, alimentación, recreación y ejercicio con corredores de movilidad, el gobierno capitalino intenta que una obra asociada a un acontecimiento internacional produzca beneficios cotidianos. La fecha comprometida permitirá medir no sólo cuántos pasos fueron reabiertos, sino también si lograron convertirse en espacios públicos activos, accesibles y útiles para quienes viven y transitan por Calzada de Tlalpan.
