Médicos cuestionan pruebas anuales de testosterona en militares

Estados Unidos.- Un día después de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunciara la incorporación de pruebas anuales de testosterona para los integrantes de las Fuerzas Armadas de 30 años o más, especialistas en endocrinología han señalado la falta de respaldo médico sólido, los elevados costos y los riesgos potenciales de implementar el programa a escala masiva.

La nueva política integrará la medición de testosterona dentro de las evaluaciones médicas periódicas de las tropas. Los militares menores de 30 años podrán solicitarla de forma voluntaria, y quienes obtengan un diagnóstico de deficiencia tendrán la opción de acceder a terapia de reemplazo hormonal, según el anuncio de Hegseth y reportes de Reuters, CBS News y PBS.

Justificación oficial y puntos sin resolver

El secretario defendió la medida como un instrumento para preservar la salud y la capacidad operativa de las fuerzas. Sin embargo, el Pentágono no ha precisado qué valores se considerarán bajos, cómo se repetirán los análisis, qué síntomas deben acompañar los resultados ni si un diagnóstico podría influir en despliegues, asignaciones o ascensos. Tampoco ha aclarado cómo se aplicará la política a las mujeres militares, que producen testosterona en cantidades menores y con rangos clínicos distintos.

Recomendaciones de las sociedades médicas

La Sociedad Endocrina desaconseja las pruebas rutinarias de testosterona en hombres de la población general sin síntomas. Sus guías recomiendan diagnosticar hipogonadismo solo cuando existan signos compatibles y concentraciones de testosterona inequívoca y consistentemente bajas. La asociación subraya que los hombres sanos no requieren revisiones hormonales generalizadas.

Una sola medición baja no basta para confirmar deficiencia. Los niveles pueden variar por la hora de la extracción, la falta de sueño, el estrés, el consumo insuficiente de calorías, el entrenamiento intenso, la obesidad, ciertas enfermedades o el uso de opioides y otros medicamentos. Muchos de estos factores forman parte habitual de la vida militar durante entrenamientos prolongados o periodos con descanso limitado.

Médicos cuestionan pruebas anuales de testosterona en militares

Relación entre niveles y rendimiento operativo

La testosterona contribuye al mantenimiento de masa muscular y ósea, la libido, la producción de espermatozoides y el estado de ánimo. No obstante, un resultado en el límite inferior del rango normal no demuestra por sí mismo menor fuerza, capacidad de combate o rendimiento laboral. La doctora Céline Gounder, corresponsal médica de CBS News, señaló que la terapia puede ofrecer beneficios en casos de deficiencia médica confirmada, pero no se ha demostrado que mejore concentración, elimine fatiga o convierta a un adulto sano en un mejor soldado.

El endocrinólogo Marcus Goncalves, de NYU Langone Health, explicó que dos personas pueden ubicarse dentro del rango normal con cifras diferentes sin que ello determine su condición física o capacidad.

Protocolo correcto de medición

Las guías médicas establecen que la evaluación exige más que una extracción aislada. La Asociación Americana de Urología recomienda dos mediciones en días distintos y durante la mañana antes de iniciar cualquier intervención. La Sociedad Endocrina indica que el diagnóstico requiere al menos dos análisis matutinos bajos acompañados de síntomas. El proceso puede incluir revisión de antecedentes, estudios para determinar la causa y seguimiento antes y después del tratamiento.

Riesgo de resultados falsos y sobrecarga del sistema

Una persona puede registrar temporalmente un nivel bajo tras dormir poco, sufrir estrés o realizar actividad física intensa. Si ese resultado se interpreta como enfermedad sin repetir la prueba, puede generar diagnósticos incorrectos. Los especialistas advierten que el problema se multiplicaría al examinar una población numerosa que en muchos casos no presenta síntomas. Incluso una proporción reducida de falsos positivos podría traducirse en miles de militares derivados a consultas o tratamientos adicionales.

Costos estimados y uso de recursos

El Pentágono no ha publicado estimaciones presupuestales. Gounder calculó que las extracciones iniciales podrían costar decenas de millones de dólares anuales. A esa cifra se sumarían pruebas de confirmación, consultas, tratamientos, análisis de seguimiento y atención de posibles efectos adversos. La especialista sostuvo que no existe estudio publicado que demuestre la eficacia del cribado generalizado como uso eficiente de recursos.

Riesgos de la terapia de reemplazo

La terapia puede elevar la producción de glóbulos rojos y, cuando el aumento es excesivo, espesar la sangre y aumentar el riesgo de eventos tromboembólicos. La FDA advirtió en 2025 sobre posibles aumentos de presión arterial. Otros efectos incluyen disminución de la producción natural de testosterona, reducción del tamaño testicular, menor producción de espermatozoides, problemas de fertilidad, aumento del tejido mamario, acné, empeoramiento de apnea del sueño y retención de líquidos. La fertilidad preocupa especialmente a militares jóvenes que desean tener hijos.

Casos en que el tratamiento está justificado

Los especialistas coinciden en que la terapia puede ser adecuada cuando existe deficiencia confirmada por enfermedad o alteración médica, como disfunción testicular, lesiones, problemas hipofisarios o efectos de quimioterapia. En estos casos el objetivo es recuperar un rango adecuado y atender síntomas. Cuando la reducción está relacionada con estrés, sueño insuficiente o mala alimentación, los médicos recomiendan tratar primero la causa subyacente.

Aspectos pendientes de la política

El anuncio dejó sin resolver qué ramas militares comenzarán primero, cuándo se aplicarán las pruebas, qué rangos se utilizarán, cómo se evaluará a las mujeres, qué síntomas serán necesarios para un diagnóstico, quién podrá recibir tratamiento, cómo se protegerá la información médica, si los resultados tendrán consecuencias profesionales y cómo se evitarán diagnósticos innecesarios. Mientras el Departamento de Defensa prepara la implementación, el debate se centra en si una revisión hormonal a gran escala mejorará realmente la salud y preparación de las tropas o generará más pruebas, gastos y tratamientos sin beneficios comprobados.

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