El Mercado de Abastos de La Laguna mantiene su posición como principal centro de distribución de perecederos en la región. Con 230 bodegas y 70 locales comerciales, genera entre 2 500 y 2 700 empleos directos y registra un movimiento constante que lo mantiene como referente incluso en temporadas de alta volatilidad de precios. Esa condición de líder explica por qué cualquier limitación de infraestructura se convierte rápidamente en un riesgo para la competitividad del recinto.
Presión demográfica y vehicular sobre la infraestructura original
Cuando el mercado se instaló sobre el Diagonal Reforma, la población de la zona y el parque vehicular eran considerablemente menores. Los camiones de carga de tres toneladas eran la norma y no se contemplaron reservas de terreno para futuras ampliaciones. Hoy la población se ha duplicado y muchos trabajadores acceden con mayor facilidad a automóviles propios. El resultado es una saturación diaria que afecta tanto a clientes como a las operaciones de carga y descarga de los mega tráileres actuales, obligados a cumplir horarios y reglamentos estrictos para no interrumpir el flujo comercial.
Proyecto de tercer nivel con 150 espacios adicionales
La respuesta concreta a esa saturación es la construcción de un tercer nivel de estacionamiento que añadirá 150 plazas destinadas prioritariamente a clientes. El nivel inferior ya cuenta con capacidad para 700 vehículos, mientras que los dos niveles existentes admiten entre 120 y 140 automóviles. La nueva obra permitirá reorganizar el acceso de propietarios y empleados, liberando espacio para compradores y evitando que la falta de estacionamiento derive en pérdida de clientela. El presidente de la Unión de Comerciantes, Enrique Sandoval Alvarado, ha señalado que el proyecto se encuentra en fase de capitalización y podría concluirse en 2027.

Adaptación operativa sin margen de error
El crecimiento del mercado no puede considerarse un error de planeación original, sino el reflejo de una demanda distinta a la que existe ahora. Las restricciones de maniobra para vehículos de gran tonelaje y la necesidad de establecer criterios diferenciados de acceso evidencian una transición hacia un modelo más ordenado. Al priorizar al cliente en la asignación de espacios, el recinto busca preservar su volumen de ventas y su condición de líder regional en perecederos, al tiempo que responde al incremento sostenido del parque vehicular en la zona.
La estrategia de expansión del estacionamiento se inscribe así en una lógica de ajuste continuo: mantener el liderazgo comercial exige resolver los cuellos de botella que antes no existían, sin alterar el funcionamiento diario de las 300 unidades comerciales que dependen del flujo constante de compradores.
