Mercados argentinos siguen la baja externa

Los mercados locales replicaron este martes el tono negativo que predominó en los principales índices de Nueva York. El S&P Merval perdió 0,5 % y se ubicó en 3 250 000 puntos, mientras que la mayoría de los ADR argentinos en Wall Street registraron caídas moderadas encabezadas por Bioceres (-5 %) y Satellogic (-3 %). Los bonos soberanos en dólares cedieron 0,3 % desde sus máximos anuales y el riesgo país se estabilizó en 409 puntos básicos tras haber tocado 407, su menor nivel desde abril de 2018.

Dependencia de Wall Street bajo revisión

El Gobierno presentó su programa financiero para 2026 y 2027 con un mensaje claro: reducir la exposición a los mercados internacionales. La estrategia apunta a refinanciar deuda a las tasas más bajas posibles y deja en carácter opcional cualquier emisión externa. Esta postura coincide con el actual nivel del riesgo país y busca limitar la volatilidad que generan los movimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, que subieron tres puntos básicos.

La decisión de priorizar fuentes de financiamiento internas o alternativas responde a la necesidad de estabilizar el perfil de vencimientos sin depender de ventanas de mercado que pueden cerrarse con rapidez. Al mismo tiempo, el mínimo histórico del riesgo país ofrece una ventana para negociar con mayor margen, aunque el Gobierno opta por mantener la prudencia.

Inflación e ingresos mejoran, pero la actividad no despega

Tras el pico de marzo, la inflación comenzó a ceder sin la presión de combustibles y alimentos. Los salarios reales dejaron de caer y el ingreso disponible de las familias registró su primera mejora en cinco meses. Estos datos fortalecen el consumo potencial y la imagen del Ejecutivo. Sin embargo, el crédito continúa contrayéndose y la actividad económica muestra un estancamiento persistente.

El panorama revela ganadores claros en las actividades primarias y perdedores en las urbanas. Las exportaciones repuntan, pero el consumo interno permanece plano y la inversión sigue en descenso. Esta combinación erosiona la calidad del empleo y eleva la informalidad, un desequilibrio que limita el efecto positivo de la mejora salarial sobre la demanda agregada.

Volatilidad tecnológica y tensión en el Golfo

El descenso de las acciones estadounidenses se originó en los resultados de Samsung, que provocaron ventas masivas en el sector de semiconductores. El S&P 500 cayó 0,6 % y el Nasdaq 1,4 %, mientras el Dow Jones retrocedió 0,2 % tras su récord previo. La preocupación por los planes de inversión en inteligencia artificial y la demanda futura de chips generó una onda expansiva que alcanzó también a los papeles argentinos.

En paralelo, el precio del petróleo subió 2,5 % tras reportes de ataques iraníes contra buques en el Estrecho de Ormuz. El Brent alcanzó 73,80 dólares y el WTI 70,24 dólares. El riesgo de interrupción del tráfico marítimo mantiene a los mercados atentos a cualquier deterioro del frágil entendimiento entre Estados Unidos e Irán, añadiendo una capa adicional de incertidumbre a un día ya dominado por la aversión al riesgo.

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