La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el gobierno mantendrá una mesa permanente para asegurar la exportación de aguacate de Michoacán, tras la reanudación parcial de los envíos por parte de Estados Unidos. El mensaje central es claro: la prioridad ya no es solo reactivar el comercio, sino blindar la cadena completa, desde inspectores hasta empacadores, frente a amenazas y extorsiones que alteraron la operación.

Sheinbaum admitió que Washington tomó la decisión de suspender el trabajo de distintas instituciones de inspección sin notificar previamente al gobierno mexicano. También reveló que el foco de riesgo no es uniforme: mientras la zona de Uruapan registra mayor vigilancia y una baja de la extorsión, en otras áreas del estado los cobros criminales crecieron en el último mes. Esa diferencia territorial explica por qué la salida no puede ser solo diplomática, sino de seguridad operativa sostenida.
La mesa con productores y empacadores busca contener el daño inmediato y evitar nuevas interrupciones comerciales. El fondo del asunto es más amplio: si no se garantiza la integridad de quienes inspeccionan y movilizan el producto, la exportación queda expuesta a decisiones externas y a presiones locales al mismo tiempo. La Presidencia dejó abierta la referencia al grupo criminal detrás de las amenazas y pidió que Seguridad lo informe, señal de que el caso seguirá bajo seguimiento federal.
