El juicio contra Meta Platforms comenzó el 18 de agosto en el Tribunal Federal de Distrito de Oakland, California, con una acusación centrada en el funcionamiento de Facebook e Instagram. Fiscales estatales y numerosos distritos escolares sostienen que la compañía incorporó deliberadamente mecanismos adictivos para captar y retener la atención de niños y adolescentes, pese a conocer los posibles daños psicológicos asociados. El proceso está a cargo de la jueza de distrito Yvonne Gonzalez Rogers.
La demanda plantea que Meta no solo administra plataformas donde los usuarios publican contenidos, sino que comercializa productos cuyo diseño podría ser defectuoso y perjudicial para la salud pública. Entre las medidas que podrían solicitarse figuran la eliminación del desplazamiento infinito, la desactivación de notificaciones nocturnas para menores, controles más estrictos de verificación de edad y restricciones a determinados algoritmos. Las leyes de protección al consumidor permiten imponer sanciones y exigir cambios en el funcionamiento de los productos, aunque no contemplan dividir estructuralmente una empresa como respuesta a daños de diseño o salud mental.

Los documentos internos como pieza central
La base probatoria del caso se fortaleció con las revelaciones de Frances Haugen, quien trabajó en Facebook entre 2019 y 2021 como gestora de productos en el equipo de Integridad Cívica. En el otoño de 2021 entregó miles de páginas de investigaciones, presentaciones y estudios internos a autoridades estadounidenses, incluida la Comisión de Bolsa y Valores, y a The Wall Street Journal. La filtración dio origen a los llamados Facebook Papers.
Los documentos describían problemas vinculados con Instagram y sus algoritmos, entre ellos el deterioro de la imagen corporal y el aumento de la ansiedad entre adolescentes. También señalaban la promoción de contenidos relacionados con el odio, la polarización y la comparación social, así como la supuesta ocultación de hallazgos relevantes ante el público y los reguladores. Haugen hizo pública su identidad el 3 de octubre de 2021, durante una entrevista en el programa 60 Minutes, de CBS, y posteriormente declaró ante el Congreso de Estados Unidos y el Parlamento Europeo.
Según los demandantes, la dirección de Facebook conocía los riesgos potenciales de algunas funciones y las posibles formas de mitigarlos, pero habría priorizado la permanencia de los usuarios y las métricas de interacción, vinculadas con sus ingresos publicitarios. Entre las herramientas cuestionadas están el scroll infinito, la reproducción automática, las notificaciones push, el sistema de “me gusta” y los filtros de belleza. La acusación sostiene que estos mecanismos explotan la búsqueda de recompensa y aprobación social durante una etapa de desarrollo emocional y neurológico todavía incompleta.
El litigio intenta superar la defensa basada en la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que limita la responsabilidad de las plataformas por los contenidos publicados por terceros. En lugar de atribuir el daño a una publicación concreta, la demanda pone el foco en la arquitectura de los servicios y en las decisiones de diseño adoptadas por la empresa.
La vía antimonopolio, en cambio, perdió fuerza después de que el juez federal James Boasberg rechazara en noviembre de 2025 la solicitud de la Comisión Federal de Comercio para dividir Meta. El tribunal concluyó que la FTC no había demostrado que la compañía mantuviera un monopolio en el mercado de redes sociales, ante la competencia de plataformas como TikTok y YouTube. Aunque la comisión apeló, los procesos relacionados con el diseño adictivo y los daños a la salud mental se han convertido en el principal frente judicial para exigir cambios en Facebook e Instagram.
