Milei endurece el ajuste

La motosierra, como política permanente

El Gobierno ratificó que mantendrá su plan de recorte del gasto hasta 2027 y convirtió la “motosierra” en una definición de poder, no solo de campaña. En una conferencia tensa, el vocero Adrián Ravier sostuvo que el ajuste no se revisará y que la gestión se encamina a “reelectos en primera vuelta”, una señal de que la Casa Rosada leyó la discusión económica en clave electoral.

La defensa oficial se apoyó en datos que el Gobierno presenta como prueba de éxito: caída de la inflación, baja de la pobreza y la indigencia, y récords de consumo, producción y exportaciones. Pero el mensaje dejó un vacío político relevante: no hubo respuestas concretas sobre cómo amortiguar el impacto social de tarifas, precios y caída del ingreso en el corto plazo.

Ravier buscó convertir la austeridad en una doctrina de gestión: achicar el Estado, sostener el equilibrio fiscal y dejar más margen al sector privado. El problema es que esa narrativa choca con la experiencia cotidiana de amplios sectores, y por eso la continuidad del ajuste aparece menos como un dato técnico que como la principal apuesta política del oficialismo.

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