Una industria más conectada
La moda dejó de depender solo del diseño y la confección: hoy también la define la logística. Anamá sostuvo que la apertura importadora abarató productos, amplió la oferta y volvió más visible la cadena que une compras en el exterior, distribución y consumo local. En ese esquema, el sector textil argentino atraviesa una presión clara: vende menos, ajusta precios y busca sobrevivir en un mercado donde la mercadería importada llega rápido y con trazabilidad.

La propia organización de sus desfiles funciona como espejo de esa nueva lógica: miles de asistentes, franjas horarias, equipos coordinados y cambios resueltos al minuto para evitar colapsos. La anécdota del padre que no reconoció a su hija en pasarela por el maquillaje y el peinado resume el nivel de control operativo que exige el negocio. En un contexto de menor consumo por el clima y precios en liquidación, la moda sigue siendo una vidriera, pero cada vez más depende de mover personas y mercancías con precisión.
