El marco vitivinícola Montilla-Moriles se prepara para la recolección generalizada de la uva Pedro Ximénez, variedad autóctona y principal referencia de la zona. Los controles realizados entre el 25 de julio y el 4 de agosto sitúan el viñedo en una evolución favorable, con una situación sanitaria general considerada buena y una maduración que avanza de forma óptima, aunque persisten diferencias entre parcelas, variedades y términos municipales.
El Aula de Viticultura del Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Protegidas Montilla-Moriles y Vinagre de Montilla-Moriles ha confirmado que el estado fenológico predominante de la Pedro Ximénez es ya el de maduración. Las parcelas más adelantadas estaban preparadas para iniciar la vendimia al comienzo de agosto, mientras que las más retrasadas permanecían entre el pleno envero y las primeras fases de maduración. Esta disparidad obliga a mantener una planificación selectiva de la recogida, ajustada a la evolución de cada finca.
Una maduración desigual según el paraje
Los primeros muestreos, efectuados los días 28 y 29 de julio, reflejaron diferencias relevantes en el grado alcohólico probable medido en grados Baumé. En la Sierra de Montilla, la Pedro Ximénez registró valores de entre 9,00 y 12,00 grados Baumé. En Las Arenas de Puente Genil, concretamente en parcelas de regadío, los resultados oscilaron entre 9,80 y 11,60 grados. La variedad alcanzó 10,40 grados en Los Llanos de Laguna del Rincón, entre 10,40 y 12,50 en Los Llanos, entre Montalbán y Montilla, y entre 10,00 y 11,20 en Los Llanos de Aguilar de la Frontera.
La comparación con los datos obtenidos a principios de agosto muestra un avance claro de la concentración de azúcares. En Las Arenas de Puente Genil, la Pedro Ximénez pasó a situarse entre 11,60 y 14,00 grados Baumé; en Laguna del Rincón alcanzó 12,00 grados; en la zona comprendida entre Montalbán y Montilla se movió entre 11,40 y 12,80, y en Aguilar de la Frontera entre 11,40 y 12,20. La progresión confirma que la campaña entra en una fase decisiva, aunque los valores siguen siendo heterogéneos y aconsejan evitar decisiones uniformes para todo el marco.

El seguimiento también ha permitido conocer el comportamiento de otras variedades. En la Sierra de Montilla, la Moscatel presentó 9,80 grados Baumé, la uva tinta llegó a 12,80 y la Verdejo se situó entre 10,00 y 12,20. En Moriles Alto, la Moscatel alcanzó 10,00 grados. Estos registros muestran que la maduración no avanza al mismo ritmo en todo el viñedo y que la variedad, el tipo de parcela y las condiciones del paraje influyen directamente en el momento adecuado de recolección.
La sanidad del viñedo, bajo vigilancia
La ingeniera agrónoma Ángela Portero, responsable del Aula de Viticultura, considera que la sanidad del viñedo de Montilla-Moriles es buena en términos generales. No obstante, ha insistido en la necesidad de respetar el plazo de seguridad entre el último tratamiento fitosanitario y la vendimia en cada parcela. La recomendación adquiere especial importancia en estas semanas, cuando la proximidad de la recolección limita el margen de intervención y exige que cualquier aplicación esté justificada por la presencia efectiva de una plaga o enfermedad.
Entre los problemas observados figura el mosquito verde, un insecto que inicialmente se alimenta en las zonas altas de los pámpanos. Desde finales de julio, sus daños tienden a desplazarse hacia las hojas medias y bajas, donde causa decoloración y secado de los bordes. Los ataques pueden reducir la maduración de la uva y, cuando son intensos, provocar defoliación y pérdida de vigor, con un impacto directo sobre la calidad del fruto.
Para localizarlo, Portero recomienda revisar el envés de las hojas a primera hora de la mañana. Los tratamientos químicos, según el criterio técnico difundido por el Aula, deben limitarse a las viñas en las que se confirme una incidencia elevada. En las parcelas con una presencia menor, la intervención puede realizarse inmediatamente después de finalizar la vendimia. El planteamiento busca compatibilizar la protección del cultivo con el respeto de los plazos de seguridad y con una utilización más precisa de los productos fitosanitarios.
Yesca, araña amarilla y polilla del racimo
La vigilancia se extiende asimismo a la yesca, una enfermedad de la madera para la que el Aula aconseja actuar desde la aparición de los primeros síntomas. La recomendación consiste en practicar una cirugía en verde, con un corte vertical en el tronco y en los brazos formados en cordón Royat mediante la espada de una motosierra. La intervención, según Portero, debe profundizar únicamente hasta la médula, con el objetivo de frenar el avance de la enfermedad sin ampliar innecesariamente la herida en la planta.
En algunos focos persistentes de araña amarilla todavía se mantienen rodales con ácaros vivos, por lo que el seguimiento continúa abierto. En paralelo, las trampas destinadas a controlar la polilla del racimo indican que el insecto se encuentra en el vuelo de la tercera generación, aunque con pocas capturas. La baja presencia registrada no elimina la necesidad de vigilancia, especialmente en las zonas donde el crecimiento del viñedo sigue siendo activo.
Precisamente en esas áreas de crecimiento se han observado larvas y adultos de mosquito verde. La información disponible apunta a un escenario de riesgo contenido, pero no completamente resuelto: la maduración progresa y la vendimia se aproxima, mientras algunos focos pueden afectar a la superficie foliar y, con ello, al equilibrio final de la planta. Por ese motivo, el control de campo y la decisión de recolectar parcela a parcela serán determinantes para preservar la calidad de la Pedro Ximénez durante las semanas centrales de la campaña.
