La agencia Moody’s mejoró la evaluación crediticia de las finanzas del gobierno de Quintana Roo, al elevar la calificación del estado de A+.mx a AA-.mx. Al mismo tiempo, modificó la perspectiva de positiva a estable, un ajuste que mantiene una valoración favorable sobre la capacidad financiera de la entidad, aunque incorpora una expectativa de evolución más equilibrada para los próximos periodos.
El cambio fue informado durante la administración de la gobernadora Mara Lezama, de Morena, y representa un avance de un nivel dentro de la escala utilizada por la calificadora para los gobiernos locales mexicanos. De acuerdo con la información difundida, Moody’s vinculó la mejora principalmente con tres factores: la disciplina financiera, el aumento de los ingresos propios y el manejo responsable de los recursos públicos.
La revisión constituye uno de los principales indicadores externos sobre la situación presupuestaria de Quintana Roo. Aunque una calificación no sustituye la revisión detallada de las cuentas públicas, sí es utilizada por inversionistas, instituciones financieras y autoridades para valorar riesgos asociados con la deuda, la liquidez y la capacidad de una administración para cumplir sus compromisos.

Una mejora atribuida al orden financiero
La administración estatal ha sostenido que el desempeño de las finanzas públicas mejoró durante los últimos tres ejercicios fiscales como resultado de medidas de ordenamiento presupuestario. En ese marco, el incremento de los ingresos propios adquiere relevancia porque reduce, al menos en términos relativos, la dependencia de las transferencias y participaciones provenientes de la Federación.
Sin embargo, el aumento de la recaudación debe observarse junto con la evolución del gasto, la deuda pública, las obligaciones de corto plazo y la calidad de los servicios que presta el gobierno. Una mayor capacidad para generar ingresos puede fortalecer las cuentas estatales, pero sus efectos permanentes dependen de que se mantenga una administración prudente y de que los recursos se traduzcan en estabilidad presupuestaria.
La perspectiva estable anunciada por Moody’s introduce precisamente un matiz frente a la mejora de la nota. Mientras el ascenso refleja una evaluación más favorable de la posición financiera actual, la perspectiva estable indica que, bajo las condiciones observadas, no se anticipa un cambio inmediato adicional en la calificación. No equivale a una garantía de permanencia: futuras decisiones dependerán de la trayectoria de ingresos, gasto, endeudamiento y liquidez.
El cierre de la ronda anual de evaluaciones
Mara Lezama señaló que con esta nueva evaluación concluye el ciclo anual de revisiones realizadas por las principales agencias calificadoras. Según la información proporcionada por el gobierno estatal, los resultados fueron positivos para Quintana Roo en los tres ejercicios citados: Standard & Poor’s otorgó una calificación de mxAA; Fitch Ratings, de A+(mex); y HR Ratings, de HR AA-.
Las nomenclaturas no son idénticas entre agencias y no deben compararse de manera mecánica, porque cada firma utiliza metodologías, escalas y criterios propios. Aun así, la coincidencia de evaluaciones favorables permite identificar una percepción compartida sobre la situación crediticia del estado. El dato más relevante no es únicamente la posición alfabética de cada nota, sino la consistencia de los factores que las respaldan y su permanencia a lo largo del tiempo.
En este caso, la coincidencia señalada por el gobierno estatal se relaciona con una lectura positiva de la disciplina presupuestaria y de la capacidad de Quintana Roo para fortalecer sus ingresos. Para que esa tendencia se consolide, será necesario que las próximas administraciones mantengan controles sobre el gasto y publiquen información suficiente para evaluar el comportamiento real de las finanzas, más allá del resultado puntual de una revisión.
Una señal para el financiamiento estatal
Las calificaciones crediticias pueden influir en las condiciones bajo las cuales un gobierno contrata financiamiento. Una evaluación más alta suele asociarse con una percepción de menor riesgo y puede contribuir a mejorar el acceso a los mercados o a negociar costos financieros más favorables. El beneficio, no obstante, depende de las condiciones específicas de cada operación, del monto contratado, del plazo, de las garantías y del entorno general de las tasas de interés.
Para Quintana Roo, cuya economía tiene una fuerte relación con el turismo y, por tanto, está expuesta a cambios en la actividad económica, el fortalecimiento de los ingresos propios y la conservación de liquidez pueden funcionar como elementos de protección frente a periodos de menor crecimiento. La diversificación de las fuentes de ingreso y una planeación cuidadosa resultan especialmente relevantes en una entidad sensible a factores externos, como el comportamiento del turismo internacional, los desastres naturales o las variaciones en los costos financieros.
La mejora anunciada por Moody’s ofrece así un reconocimiento al desempeño financiero reportado durante los últimos años, pero también establece un punto de referencia para la administración estatal. El reto será convertir la disciplina observada en una política sostenida, evitar que el incremento de ingresos dependa de factores temporales y conservar un equilibrio entre inversión pública, atención de necesidades sociales y responsabilidad presupuestaria.
Con la calificación de AA-.mx y una perspectiva estable, Quintana Roo cierra el ciclo de revisiones de 2026 con valoraciones favorables de las principales agencias mencionadas por el gobierno. La evolución futura de esos indicadores dependerá de la capacidad de la entidad para sostener sus ingresos, controlar sus obligaciones y demostrar que el orden financiero no responde únicamente a un periodo administrativo, sino a una estrategia institucional de largo plazo.
