El Gobierno reconoce que la morosidad en créditos familiares alcanzó niveles récord, pero descarta intervenir con asistencia directa. La Casa Rosada sostiene que se trata de un conflicto entre privados y que usar fondos públicos para aliviar deudas privadas implicaría un riesgo moral y un costo fiscal injustificable.
En Economía y el BCRA siguen el problema de cerca, aunque apuestan a que la recuperación del crédito y la refinanciación bancaria empiecen a corregir los indicadores. La lectura oficial es que la mora ya muestra un punto de inflexión: en junio habría bajado levemente, de 12,8% a 12,7% en familias, tras quintuplicarse en un año y medio.

Javier Milei, Luis Caputo y Santiago Bausili cerraron filas en esa postura: no habrá plan de rescate, sí estímulo a la refinanciación. El Banco Nación ya informó más de 62.000 acuerdos por $310.000 millones, mientras el sector privado ofrece planes de entre 20% y 25% anual a tres años. El riesgo es que la mejora estadística llegue con demora y que, en paralelo, persista el golpe sobre casi 6 millones de personas fuera del crédito.
