El partido Morena dio inicio el pasado 28 de junio a la primera etapa de su proceso interno para definir candidaturas a 17 gubernaturas estatales que se renovarán en los comicios de 2027. La fase de registro concluyó con 277 aspirantes inscritos, lo que representa un promedio de 16.3 contendientes por cada puesto, según datos difundidos por la dirigencia nacional.
La directora técnica del proceso, Ariadna Montiel, estableció desde el principio que figuras como Félix Salgado Macedonio en Guerrero y Saúl Monreal en Zacatecas no participarían en esta ronda inicial. Esta decisión se enmarca en la política de evitar nepotismo explícito dentro de las candidaturas vinculadas al proyecto de la llamada Cuarta Transformación.
Contexto del proceso interno
Morena gobierna actualmente 23 de las 32 entidades federativas. Las 17 gubernaturas en disputa corresponden a estados donde el partido busca mantener o ampliar su presencia territorial. El mecanismo de selección combina encuestas de reconocimiento, cuotas de género y, en última instancia, designaciones directas por parte de la dirección nacional.
El partido ha enfatizado que las encuestas de reconocimiento servirán como primer filtro antes de la asignación de género, la cual podría modificar el perfil de algunos aspirantes con mayor respaldo popular. Esta etapa se desarrollará en las próximas semanas y será supervisada por el equipo encabezado por Montiel y Xóchitl Ramírez.

El caso de San Luis Potosí
Uno de los puntos de mayor atención se concentra en San Luis Potosí. El Partido Verde no inscribió a Ruth González Silva, esposa del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, argumentando que Morena no respaldaría coaliciones que impliquen nepotismo. Al mismo tiempo, Morena optó por no registrar en su primera lista a perfiles con trayectoria consolidada en la entidad.
Esta situación revive tensiones similares a las observadas en 2021, cuando un acuerdo previo entre Mario Delgado y Gallardo Cardona permitió el triunfo del Verde a cambio de apoyo legislativo. En esta ocasión, el empresario Gerardo Sánchez Zumaya, señalado como cercano al grupo de Adán Augusto López Hernández, fue registrado por el Partido del Trabajo tras ser rechazado por la cúpula de Morena.
Escenarios posibles para la alianza
La dirigencia de Morena evalúa varias rutas. Una de ellas contempla una posible acción judicial contra el gobernador Gallardo basada en investigaciones previas. Otra opción consiste en esperar hasta enero, fecha límite para el registro de coaliciones, y negociar con un Partido Verde debilitado la inclusión de una figura más fuerte de Morena.
También permanece sobre la mesa la posibilidad de aceptar un triunfo del Verde en San Luis Potosí siempre que se mantenga la alianza nacional. Esta decisión dependerá del equilibrio entre el principio de combate al nepotismo y la necesidad de preservar la mayoría legislativa y gubernamental en el mediano plazo.
Implicaciones para el sistema de partidos
El proceso refleja las tensiones internas de un partido que, tras cinco años en el poder federal, enfrenta el reto de renovar liderazgos sin fracturar sus alianzas regionales. La exclusión de candidatos vinculados a familias políticas y la intervención de la dirección nacional buscan proyectar coherencia ideológica, aunque generan fricciones con gobernadores que controlan estructuras locales.
Analistas coinciden en que el desenlace en San Luis Potosí servirá como termómetro de la capacidad de Morena para imponer sus reglas internas sin sacrificar la gobernabilidad en estados clave. El balón, como señala el cronista, continúa rodando.
