El crédito al sector privado creció con fuerza en los últimos dos años, pero la capacidad de pago de las familias se deterioró de manera acelerada. Según Equilibra, la mora en préstamos a personas alcanzó el 16,1% en mayo de 2026, tras quintuplicarse desde el 2% registrado en noviembre de 2024. De los 20,7 millones de adultos con financiamiento formal, 5,8 millones presentan atrasos, lo que equivale al 28% de ese universo.

El dato más grave es que 1,3 millones de personas incumplen al mismo tiempo con bancos y entidades no financieras, una situación que representa el 17% de quienes operan en ambos canales. Entre quienes solo acceden a crédito no bancario la tasa de mora supera el 50%, mientras que en el segmento exclusivo de bancos alcanza el 20%. Los jóvenes de 18 a 29 años muestran un incumplimiento cercano al 40%, impulsado principalmente por entidades no financieras.
Daño al canal crediticio
El informe vincula esta expansión crediticia con el equilibrio fiscal, que liberó fondos bancarios hacia familias e individuos, pero también con la necesidad de compensar la pérdida de poder adquisitivo. El resultado es un canal de crédito dañado que dificulta la recuperación de la demanda interna. Al mismo tiempo, el atraso se extiende a pagos de servicios esenciales, lo que refleja un problema estructural de ingresos insuficientes en los hogares.
