Mexicali, B.C. Una mujer de 54 años perdió la vida la mañana del viernes 10 de julio tras ser atacada por una jauría de perros en la colonia Nacozari. El incidente ocurrió en la calle Blas López, donde los primeros reportes indicaron que varios animales la agredieron de forma simultánea. Los paramédicos que llegaron al sitio confirmaron la ausencia de signos vitales y documentaron múltiples mordeduras en distintas partes del cuerpo.
Secuencia de los hechos reportados
El llamado al número de emergencias se recibió alrededor de las 06:00 horas. Según el parte inicial, la víctima se encontraba en la vía pública cuando fue rodeada por los perros. Los servicios de atención prehospitalaria arribaron en minutos y, tras verificar el estado de la persona, determinaron que ya no era posible realizar maniobras de reanimación. La zona fue resguardada de inmediato por elementos de la Policía Municipal para preservar el área y facilitar las investigaciones posteriores.

Personal del Centro Municipal de Control Animal llegó con dos unidades para capturar a los perros que permanecían dentro de un terreno baldío cercano. Las autoridades contabilizaron alrededor de 17 animales en el predio, donde también reside de manera irregular una persona en situación de calle. Los perros fueron trasladados a las instalaciones del Cemca para su resguardo y evaluación sanitaria.
Antecedentes y reportes previos de la familia
Parientes de la víctima manifestaron que ya habían alertado a las autoridades sobre la presencia de los mismos perros en ocasiones anteriores. Según su relato, ellos mismos sufrieron agresiones por parte de los animales y habían solicitado la intervención de las dependencias municipales. Estas declaraciones apuntan a una posible omisión en el seguimiento de quejas previas, aunque corresponde a la Fiscalía General del Estado determinar si existió responsabilidad administrativa o penal en la falta de atención oportuna.
El predio en cuestión se encuentra en una zona donde conviven viviendas y espacios desocupados, lo que facilita la acumulación de animales sin control. La presencia de una persona en situación de calle que habita el terreno de forma irregular añade complejidad al caso, ya que plantea interrogantes sobre la tenencia responsable y las condiciones de vida en asentamientos irregulares de la ciudad.
Acciones de las autoridades competentes
Tras el hallazgo, la Policía Municipal acordonó el lugar y solicitó la intervención de la Fiscalía General del Estado. Esta instancia quedó a cargo de las indagatorias para esclarecer las circunstancias exactas del ataque y establecer posibles responsabilidades. Hasta el momento no se han difundido detalles sobre la necropsia ni sobre el estado de salud de los animales capturados, información que resultará clave para definir si se trataba de perros callejeros o con algún tipo de tenencia informal.
El caso revive la discusión sobre la efectividad de los programas de control canino en Mexicali. Aunque el Cemca cuenta con protocolos para la captura y esterilización, la recurrencia de incidentes similares sugiere que la cobertura territorial y la velocidad de respuesta siguen siendo insuficientes en colonias periféricas. Las autoridades locales han señalado en el pasado limitaciones presupuestarias y de personal, factores que influyen directamente en la capacidad de prevención.
Contexto más amplio sobre la tenencia animal
En Baja California, los ataques de perros a personas no constituyen un fenómeno aislado. Diversos municipios han registrado episodios similares en los últimos años, especialmente en áreas donde la población canina sin control crece de manera desordenada. Los datos oficiales del estado muestran que las quejas por animales agresivos representan un porcentaje significativo de las llamadas al 911, aunque muchas de ellas no reciben seguimiento inmediato por falta de unidades disponibles.
El incidente en Nacozari obliga a revisar los mecanismos de denuncia ciudadana y la coordinación entre la Policía Municipal, el Cemca y la Fiscalía. Una respuesta integral requeriría no solo la captura de animales sueltos, sino también campañas de esterilización masiva, registro obligatorio de mascotas y atención a las personas que habitan predios irregulares. Sin estas medidas estructurales, el riesgo de nuevos ataques permanece latente en zonas con características similares a la colonia donde ocurrió el hecho.
La investigación en curso permitirá determinar si existieron omisiones previas que pudieron evitarse. Mientras tanto, la comunidad de Nacozari permanece expectante ante las acciones que las autoridades adopten para garantizar la seguridad de los vecinos y evitar que episodios de esta naturaleza se repitan.
