México debate regular el diseño de las redes sociales

CIUDAD DE MÉXICO. El Gobierno de México abrió este lunes un debate sobre la posibilidad de regular el diseño y el funcionamiento de las plataformas digitales, además de los contenidos que circulan en ellas. La discusión, planteada durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, puso el foco en los algoritmos y en las herramientas creadas para retener la atención de los usuarios, especialmente de niñas, niños y adolescentes.

En la conferencia participaron el secretario de Educación Pública, Mario Delgado; Jonathan Haidt, autor de La generación ansiosa, y Arturo Béjar, especialista en seguridad digital. Los participantes coincidieron en que las características técnicas de las aplicaciones deben ser consideradas dentro de las políticas públicas de protección a la infancia. Sin embargo, durante el encuentro no se presentó una iniciativa concreta, un calendario legislativo ni una propuesta detallada de obligaciones para las empresas tecnológicas.

El debate cambia el foco del contenido al diseño

Durante años, buena parte de la regulación digital se concentró en identificar y retirar materiales ilegales, violentos, engañosos o perjudiciales. La discusión planteada por el Gobierno federal apunta a otro nivel: analizar si determinadas funciones de las plataformas favorecen un uso excesivo, incluso cuando el contenido individual no infringe ninguna norma.

Haidt sostuvo que durante mucho tiempo se consideró que el acceso temprano a la tecnología podía impulsar el aprendizaje infantil. No obstante, señaló que investigaciones recientes han documentado una relación entre el uso intensivo de dispositivos digitales y problemas como la ansiedad, así como dificultades vinculadas con la interacción en plataformas. El especialista defendió que las políticas públicas deben examinar la arquitectura de las aplicaciones, en lugar de limitarse a prohibir publicaciones.

Como referencia, mencionó el caso de Indonesia, donde se han identificado como inapropiadas para menores algunas funciones que permiten interactuar con personas desconocidas. La comparación apunta a una posible línea regulatoria: establecer límites según la edad y el riesgo que implica una herramienta determinada, no únicamente según el tema de una publicación.

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Funciones que incentivan la permanencia

Arturo Béjar explicó que muchas plataformas emplean mecanismos orientados a mantener al usuario conectado durante el mayor tiempo posible. Entre ellos mencionó el scroll infinito, la reproducción automática de videos, las recomendaciones personalizadas mediante algoritmos, las notificaciones constantes y los contadores de popularidad, como los “me gusta”. También señaló los sistemas de comparación social y las señales de aprobación o rechazo que pueden influir en la conducta de los menores.

El especialista afirmó que estas herramientas incrementan el tiempo de permanencia y pueden favorecer patrones de uso compulsivo. Su argumento parte de una relación directa entre el diseño y el comportamiento: cuanto más sencilla es la continuidad de la navegación y más frecuentes son los estímulos, mayor es la posibilidad de que el usuario prolongue su actividad sin una decisión consciente de hacerlo.

Regular esos mecanismos implicaría, por tanto, discutir cuestiones distintas a la moderación de contenido. Las autoridades tendrían que definir qué funciones presentan un riesgo verificable, cómo se mediría ese riesgo y qué medidas corresponderían a cada grupo de edad. También deberían considerar la transparencia de los sistemas de recomendación y la posibilidad de que los usuarios desactiven determinadas opciones.

Advertencia sobre los dispositivos antes de los seis años

Haidt centró parte de su intervención en el uso de celulares y tabletas por menores de seis años. Explicó que estos dispositivos ofrecen estímulos inmediatos y frecuentes que pueden provocar una respuesta de recompensa, y advirtió que la exposición intensa podría afectar procesos relacionados con el desarrollo infantil. Comparó las pantallas con un “chupón digital” y recomendó evitar su uso en niñas y niños pequeños.

Estas afirmaciones fueron planteadas como una advertencia de salud pública y no como una sustitución de la orientación médica o familiar. La discusión exige distinguir entre el uso ocasional, el acompañamiento de adultos y la exposición prolongada, así como considerar el propósito de la herramienta. Una videollamada familiar, una actividad educativa y una navegación sin límites no producen necesariamente el mismo efecto ni plantean el mismo nivel de riesgo.

El académico sostuvo que la responsabilidad no puede recaer exclusivamente en las familias. En su opinión, los padres enfrentan plataformas diseñadas por empresas con acceso a grandes volúmenes de datos, equipos especializados y sistemas capaces de personalizar los estímulos. Esa asimetría dificulta que las decisiones individuales compensen por sí solas los incentivos comerciales incorporados en las aplicaciones.

El Gobierno plantea una acción colectiva

Mario Delgado afirmó que los algoritmos no son herramientas neutrales ni pasivas. Explicó que los sistemas de las plataformas seleccionan contenidos, interactúan con los usuarios y estimulan determinados comportamientos, por lo que pueden influir en niñas, niños y adolescentes. Desde esa perspectiva, el debate no se limita a la libertad de elección del usuario, sino que incluye la responsabilidad de quienes diseñan y operan esos sistemas.

El secretario calificó el problema como un asunto de salud pública y rechazó que pueda resolverse únicamente mediante la autorregulación empresarial. El planteamiento abre la puerta a medidas colectivas, aunque todavía no define si estas tendrían la forma de restricciones por edad, auditorías algorítmicas, límites a las notificaciones, controles sobre la reproducción automática o nuevas obligaciones de información.

El Gobierno federal indicó que continuará analizando medidas relacionadas con el entorno digital dentro de sus estrategias de protección a la infancia y la juventud. El proceso deberá equilibrar la prevención de daños con derechos como el acceso a la información, la privacidad, la libertad de expresión y la participación digital. Por ahora, el principal resultado de la conferencia fue colocar el diseño de las plataformas en el centro de la agenda pública, sin que exista aún una regulación específica para su aplicación.

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