México no enfrenta en el corto plazo un riesgo de perder el grado de inversión, pero deberá mantener la disciplina fiscal para conservar esa clasificación ante Moody’s, S&P y Fitch, las tres calificadoras con mayor presencia global, consideró Gerónimo Ugarte Beldwell, economista en jefe de Valores Mexicanos, casa de bolsa (Valmex).
El especialista señaló que las agencias han identificado riesgos para la consolidación de las finanzas públicas, entre ellos el bajo crecimiento económico, la presión fiscal y los pasivos de Petróleos Mexicanos (Pemex). Por ello, sostuvo que la disciplina presupuestaria continuará siendo determinante para preservar la confianza de los inversionistas y la calificación soberana del país.

Durante una conferencia de prensa en la que presentó sus previsiones para el segundo semestre, Ugarte Beldwell estimó que la economía mexicana crecerá 1.1% durante el año. Explicó que el desempeño de la segunda mitad de 2026 no será similar al observado en el primer semestre, aunque el avance anual estaría respaldado principalmente por el consumo interno y las exportaciones.
El economista también explicó que México cuenta con un excedente estructural de divisas generado por el sector privado. Ese flujo funciona como un amortiguador ante un eventual episodio de depreciación del peso, debido a la entrada de dólares procedentes del turismo, las remesas y las exportaciones no petroleras.
De acuerdo con el experto, las remesas son actualmente el componente que sostiene principalmente ese excedente. Los dólares que ingresan por esas vías son convertidos posteriormente a pesos para realizar operaciones dentro de la economía mexicana, lo que contribuye a mantener una oferta de divisas.
Riesgos para el peso y los activos mexicanos
Ugarte Beldwell indicó que, durante las últimas décadas, uno de los factores determinantes del tipo de cambio ha sido la relación entre la demanda de divisas y la demanda de activos denominados en pesos. Un deterioro en la percepción sobre México podría traducirse en una mayor demanda de dólares y generar presiones sobre la moneda nacional.
Sin embargo, consideró que el excedente de divisas del sector privado ofrece un respaldo frente a posibles episodios de depreciación. La oferta proviene principalmente de los ingresos por turismo, remesas y exportaciones no petroleras, fuentes que, según su explicación, proporcionan liquidez en dólares al mercado.
El especialista planteó como escenario hipotético que México perdiera el grado de inversión. En ese caso, los tenedores extranjeros tendrían que liquidar sus posiciones en activos mexicanos denominados en pesos y eventualmente convertir esos recursos a dólares, una operación que generaría presión sobre el tipo de cambio. La advertencia fue expuesta como una posibilidad asociada a una eventual pérdida de la calificación, no como un hecho ocurrido.
