Veintidós punto ocho millones de mexicanos cuentan con empleo formal, la cifra más alta registrada. La inflación bajó a 3.37% anual en junio y el desempleo se mantiene en 2.7%, uno de los niveles más bajos de la OCDE. Las exportaciones alcanzaron 723 mil millones de dólares y la inversión extranjera directa llegó a 41 mil millones en 2025. Estos datos son reales y reflejan estabilidad macroeconómica.

Sin embargo, el crecimiento del PIB se limita a 2% este año según el FMI, muy por debajo de economías emergentes como India o Vietnam. La inversión en maquinaria y equipo apenas avanzó 0.9% anual, mientras el consumo se concentra en bienes importados. La productividad por trabajador lleva una década estancada y el nearshoring no ha generado transformación tecnológica interna.
Dependencia externa persistente
El marco del T-MEC y las cadenas automotrices con Estados Unidos y Canadá determinan la continuidad de estos logros. Cualquier volatilidad externa, como la derivada de decisiones políticas o tensiones energéticas, puede convertir los récords actuales en vulnerabilidades futuras. México resiste choques externos, pero carece de un motor interno que impulse su propio crecimiento sostenido.
