La revisión anual del T-MEC ha llevado al Gobierno mexicano a acelerar contactos con socios europeos. La recepción que Roberto Velasco ofreció al presidente suizo Guy Parmelin y a una comitiva empresarial ilustra esa estrategia. El encuentro, realizado en la Cancillería tras la cita de Parmelin con la presidenta Claudia Sheinbaum, se centró en identificar proyectos concretos de inversión y en preparar la modernización del tratado con la Asociación Europea de Libre Comercio.
Presión sobre el T-MEC y giro hacia Europa
Estados Unidos decidió mantener revisiones anuales en lugar de prorrogar automáticamente el tratado hasta 2036. Esa decisión redujo de 54 a 14 los asuntos pendientes entre México y Washington, pero también obligó a la Secretaría de Economía a buscar márgenes de maniobra adicionales. La visita suiza coincide con esa coyuntura y demuestra que la diversificación ya no es un discurso aspiracional, sino una respuesta operativa a la incertidumbre norteamericana.
Los empresarios suizos presentes en la reunión expusieron interés por ampliar operaciones en farmacéuticos, servicios financieros, tecnología e industria. El Gobierno mexicano, por su parte, detalló los mecanismos que ha puesto en marcha para acortar tiempos de trámite y otorgar mayor certidumbre regulatoria. Ambos lados coincidieron en que estos sectores pueden absorber capital europeo sin entrar en competencia directa con las cadenas de suministro integradas bajo el T-MEC.

Modernización del acuerdo con la AELC
El intercambio bilateral entre México y Suiza alcanzó 4 272 millones de dólares en 2025. Esa cifra, aunque modesta frente al comercio con Estados Unidos, representa un flujo estable que ambas partes quieren ampliar. El acuerdo actual con la AELC data de 2001 y requiere actualización para incorporar capítulos de comercio digital, propiedad intelectual y facilitación aduanera que reflejen las condiciones actuales del intercambio global.
La modernización del tratado no busca sustituir al T-MEC, sino complementar la red de 14 acuerdos comerciales que México mantiene con 52 países. El CPTPP, el TLCUEM y la Alianza del Pacífico ya ofrecen acceso preferencial a mercados asiáticos y sudamericanos. Incorporar mejoras al marco con Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein permitiría a las empresas mexicanas diversificar destinos de exportación sin abandonar la integración norteamericana.
Cooperación que trasciende el comercio
Además de la agenda económica, los mandatarios acordaron intensificar la colaboración en ciencia, innovación y educación. Suiza ha apoyado la restitución de piezas arqueológicas mexicanas desde 2018, un gesto que Sheinbaum reconoció públicamente. Esta dimensión cultural refuerza la confianza política necesaria para sostener proyectos de inversión a largo plazo y distingue la relación bilateral de otras negociaciones puramente comerciales.
El encuentro también abordó temas ambientales, en particular la reducción de contaminación por plásticos. Ambos gobiernos coincidieron en que la solución pacífica de controversias y el multilateralismo siguen siendo principios rectores de sus políticas exteriores. Estas coincidencias facilitan que las conversaciones sobre comercio avancen sin interferencias diplomáticas.
Próximos pasos en la estrategia mexicana
La siguiente ronda de negociaciones con Estados Unidos está programada para el 20 de julio. Mientras tanto, México continuará utilizando su red de tratados para atraer capital y abrir mercados alternativos. La visita de Parmelin confirma que la estrategia de diversificación ya produce resultados tangibles y que el país está en condiciones de negociar actualizaciones de acuerdos existentes sin sacrificar la prioridad que sigue representando América del Norte.
