Nayeli Salvatori se disculpa tras sanción de Morena

PUEBLA.- Nayeli Salvatori reconoció que incurrió en un “error garrafal” por los comentarios y burlas sobre personas adultas mayores difundidos en el podcast DesCasadas y afirmó que acatará el procedimiento abierto por Morena. La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido impuso a ella y a Elvia Graciela “Grace” Palomares una suspensión provisional de sus derechos partidistas, medida que les impide participar, deliberar y votar dentro de los órganos internos mientras se resuelve el expediente.

La decisión no equivale a una expulsión ni afecta, por ahora, sus cargos en el Congreso de Puebla. Ambas siguen en funciones como diputadas locales, una distinción clave en un caso que mezcla disciplina partidista, responsabilidad pública y límites legales de una sanción interna. La resolución definitiva aún no está tomada, de modo que Morena mantiene abierto el fondo del asunto.

La polémica que detonó la medida

El episodio que provocó la reacción partidista fue publicado el 21 de julio de 2026 y se viralizó días después. En la conversación, las legisladoras hicieron referencias despectivas al envejecimiento, la apariencia y el olor de personas mayores; entre las frases que más circularon estuvieron “huelen a baúl” y “ya se están pudriendo”. La difusión del fragmento generó críticas por posibles expresiones discriminatorias por edad y llevó el caso a la agenda pública, incluida la conferencia presidencial, donde Claudia Sheinbaum rechazó ese tipo de comentarios y reiteró el rechazo de su gobierno a la discriminación contra personas adultas mayores.

De acuerdo con la información difundida por El Financiero, la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, pidió la intervención de la CNHJ, que posteriormente dictó medidas cautelares mientras desarrolla su investigación. El alcance de esa suspensión es interno: restringe la participación partidista de Salvatori y Palomares, pero no anula por sí mismo el mandato que recibieron en las urnas ni altera su condición de legisladoras locales.

Disculpa pública y efectos personales

Después de la controversia, Salvatori publicó un video de cerca de nueve minutos en el que insistió en que sus expresiones fueron equivocadas y asumió la responsabilidad política de lo ocurrido. La diputada también expuso el impacto emocional que, según su testimonio, le provocó la ola de críticas. Dijo que llegó a considerar retomar el consumo de antidepresivos, que había usado antes, y que durante los días posteriores dejó de comer y pensó que no superaría la situación. Agregó que los ataques alcanzaron a personas cercanas a ella.

Es importante precisar que esas referencias a depresión y antidepresivos forman parte de su relato personal y no corresponden a una evaluación médica pública. En una coyuntura de alto escrutinio, la declaración abre también una lectura más amplia: la frontera entre la sanción política y el desgaste personal que generan las controversias virales. Salvatori convirtió su disculpa en un reconocimiento explícito del daño público, pero también en una exposición de las consecuencias privadas del episodio.

Qué sigue dentro de Morena

Salvatori aseguró que respetará el debido proceso y la decisión final del partido. La suspensión cautelar no define aún su responsabilidad definitiva, sino que opera como una restricción temporal mientras la comisión analiza el fondo del caso. “Soy respetuosa y seré respetuosa de los debidos procesos”, afirmó, al sostener que permanece tranquila frente a lo que determine Morena.

Por ahora, el escenario está dividido en dos planos. Dentro del partido, ambas diputadas quedaron temporalmente limitadas; en el Congreso de Puebla, continúan con sus curules y obligaciones legislativas. Esa separación explica por qué la controversia no se resuelve solo con una disculpa pública: el procedimiento interno de Morena deberá establecer si las conductas atribuidas ameritan una sanción mayor o si la medida provisional basta como respuesta disciplinaria.

El caso también deja una señal política más amplia. En un entorno donde la sensibilidad social sobre discriminación etaria es cada vez mayor, la reacción de Morena y la crítica pública muestran que comentarios emitidos en formatos informales, como un podcast, ya no quedan confinados al terreno privado ni al entretenimiento. Para una diputada en funciones, el costo reputacional se convierte rápido en costo institucional, y el margen para separarlo del ejercicio del cargo es cada vez menor.

Artículos relacionados

Últimos artículos