Nearshoring avanza con inauguraciones pese a menor inversión

El contraste entre los anuncios de inversión y las inauguraciones de plantas industriales en México durante el primer trimestre de 2026 revela una fase de maduración del nearshoring. Mientras los compromisos nuevos se redujeron de forma notable, las aperturas de instalaciones ya planificadas muestran que parte de los recursos anunciados en años anteriores efectivamente se materializan. Esta dinámica ocurre en un contexto de incertidumbre comercial y revisión próxima del T-MEC.

Descenso pronunciado en los anuncios

Los datos recopilados por la consultoría Integralia indican que los anuncios de nuevos proyectos cayeron cerca del 80 % respecto al mismo periodo de 2025. La disminución también resulta evidente frente a 2023, año en que el nearshoring adquirió mayor visibilidad en el debate económico. Alberto Quiroz, analista de la firma, atribuye esta contracción a la cautela empresarial derivada de la proximidad de la revisión del acuerdo comercial y a señales mixtas en el entorno regulatorio mexicano.

La debilidad de los indicadores de inversión interna y las dudas sobre la política comercial estadounidense actúan como factores adicionales que postergan decisiones de expansión. A ello se suma la persistente limitación en la disponibilidad de energía confiable, un requisito básico para operaciones manufactureras de escala.

Aperturas que reflejan compromisos previos

Frente a la reducción de anuncios, las inauguraciones de plantas ligadas a la relocalización de cadenas de suministro registraron un incremento cercano al triple respecto al primer trimestre de 2025. Este indicador, según Quiroz, permite observar con mayor precisión qué proyectos logran concretarse y en qué regiones se concentran los resultados tangibles del fenómeno.

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El corredor que va desde el Bajío hasta la frontera norte concentra la mayor actividad. En Querétaro y Guanajuato se observan aperturas en sectores automotriz y de componentes; San Luis Potosí funciona como punto intermedio; Nuevo León y Coahuila reciben proyectos de mayor escala en manufactura avanzada. Esta distribución responde tanto a la integración productiva existente como a la cercanía con el mercado estadounidense.

Proyectos concretos en operación

Entre las instalaciones que iniciaron operaciones destacan varias de origen diverso. La empresa española CELO abrió una planta en Guanajuato con capacidad anual de 250 millones de tornillos destinada a las industrias automotriz, electrónica y médica. Baltimore Aircoil Company, de Estados Unidos, inauguró en Nuevo León su primera planta de fabricación en América Latina con una inversión de 100 millones de dólares y la expectativa de generar más de 500 empleos directos.

La alemana EAM-Mosca estableció en el mismo estado una unidad de ocho millones de dólares para producir flejes plásticos y sistemas de automatización. Clarios, también estadounidense, puso en marcha en Torreón, Coahuila, un centro de distribución automatizado que requirió 147 millones de dólares. Seiren Viscotec, de Japón, amplió su presencia en Abasolo, Guanajuato, con una inversión de 43.7 millones de dólares en procesamiento de materiales para interiores vehiculares.

Zoomlion, fabricante chino de maquinaria pesada, celebró la apertura de su hub agrícola en Aguascalientes. Bulmatic colocó la primera piedra de una planta de motores eléctricos de alta eficiencia en Nuevo León. Airbus, originaria de Países Bajos, inauguró en Colón, Querétaro, una instalación de 35.8 millones de dólares para producir puertas y componentes de la familia A320 y helicópteros.

Perspectivas sectoriales y retos estructurales

El sector automotriz sigue representando un peso significativo en las inauguraciones, aunque aparecen proyectos en siderurgia, dispositivos médicos y centros de datos. Esta diversificación sugiere que el nearshoring no se limita a un solo rubro y que las regiones con infraestructura consolidada atraen inversiones de distinta naturaleza.

El analista de Integralia advierte que la disponibilidad de energía sigue siendo un cuello de botella estructural. Las empresas evalúan tanto la capacidad de generación como la estabilidad del suministro antes de comprometer recursos adicionales. Al mismo tiempo, la incertidumbre regulatoria interna y las posibles modificaciones al marco comercial con Estados Unidos continúan influyendo en el ritmo de los anuncios futuros.

El balance del primer trimestre de 2026 muestra por tanto dos tendencias coexistentes: una reducción clara en los compromisos nuevos y una aceleración en la materialización de proyectos ya anunciados. Esta combinación indica que el nearshoring en México atraviesa una etapa de ajuste en la que la ejecución de inversiones previas mantiene su impulso mientras se espera mayor claridad en el entorno comercial y energético.

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