Nearshoring concentra empleo en frontera y Bajío

El análisis de Banamex revela que la relocalización de cadenas de suministro elevó el empleo manufacturero de alto valor en México entre 2019 y 2025, pero reforzó la concentración en la frontera norte y el Bajío. La participación de estas zonas en los sectores vinculados pasó del 85.6 al 86.6 por ciento, mientras el sur y sureste retrocedieron del 2.2 al 2.1 por ciento. Este patrón confirma que el nearshoring no redistribuye la actividad productiva, sino que la aglutina en polos ya consolidados.

¿Qué revela el indicador indirecto de Banamex?

Banamex seleccionó cinco sectores intensivos en capital y orientados a la exportación hacia Estados Unidos: electrónica, autopartes, industria aeroespacial, material desechable médico y equipo médico electrónico. El empleo conjunto en estas actividades creció de 1.51 millones de personas en 2018 a 1.76 millones en 2023, un avance del 16.6 por ciento frente al 7.4 por ciento del resto de las manufacturas. Aunque el banco advierte que estas cifras funcionan como proxy y no distinguen con precisión entre plantas nuevas y existentes, el dato permite rastrear la dirección de las inversiones recientes.

La dispersión a nivel estatal parece haber mejorado ligeramente, pero el efecto resulta engañoso. Las autopartes, que representan el 68.6 por ciento del empleo analizado, se extendieron entre más entidades y compensaron la mayor concentración observada en electrónica y dispositivos médicos. Al descender al nivel municipal, el cuadro se vuelve más nítido: Ciudad Juárez concentra el 18.9 por ciento del empleo electrónico nacional, Tijuana otro 13.4 por ciento, y ambas suman casi una tercera parte del total del sector.

La inercia de las ventajas acumuladas

La persistencia de estos polos obedece a la interacción de cuatro factores que se refuerzan mutuamente: mano de obra especializada, redes de proveedores establecidas, infraestructura de calidad y proximidad a los cruces fronterizos. Cada nuevo proyecto que llega a Ciudad Juárez o Tijuana eleva la productividad local y reduce los costos de coordinación, lo que a su vez atrae más inversión. Esta dinámica de rendimientos crecientes explica por qué los incentivos fiscales aislados difícilmente logran desplazar la actividad hacia regiones con menor dotación inicial.

Perspectivas de las empresas frente a las comunidades

Las empresas manufactureras valoran la certeza operativa que ofrecen los polos existentes. La disponibilidad de técnicos capacitados y proveedores certificados reduce tiempos de arranque y riesgos de calidad, elementos críticos en cadenas globales de suministro. Sin embargo, los gobiernos estatales del sur y sureste enfrentan una brecha distinta: carecen de la infraestructura energética y logística necesaria para competir por proyectos de alto valor, lo que limita su capacidad de negociación con inversionistas.

Los trabajadores de las zonas rezagadas perciben el nearshoring como una oportunidad remota. Aunque el empleo creció en el norte, los salarios reales en muchos municipios del sur permanecen estancados y la migración interna hacia las ciudades fronterizas continúa. Esta divergencia genera tensiones políticas sobre la asignación de recursos públicos para proyectos de conectividad.

El rol de la infraestructura energética y logística

Banamex señala que ampliar los beneficios requiere fortalecer el suministro de energía, el acceso al agua, la conectividad logística y la formación técnica en regiones con ventajas potenciales. Los datos históricos muestran que los estados que lograron atraer autopartes en la década de 1990 contaban ya con carreteras de alta capacidad y parques industriales consolidados. Replicar ese entorno en el sur demandaría inversiones coordinadas que superan el alcance de políticas fiscales puntuales.

Riesgos de una mayor polarización regional

Si la tendencia actual se mantiene, la brecha de ingreso entre el norte y el sur podría ampliarse en los próximos cinco años. La concentración de empleos calificados en pocos municipios ejerce presión sobre el mercado de vivienda y servicios públicos en las ciudades fronterizas, mientras que las regiones meridionales pierden población joven y capacidad fiscal. Además, la dependencia de exportaciones a un solo mercado aumenta la vulnerabilidad ante cambios en la política comercial de Estados Unidos o disrupciones logísticas en la frontera.

Escenarios de ajuste en la próxima década

Uno de los escenarios plausibles contempla una mayor selectividad de los inversionistas hacia ubicaciones que ofrezcan energía renovable confiable y puertos interiores modernizados. En ese caso, estados del Bajío podrían captar parte del crecimiento, pero el sur seguiría rezagado sin mejoras sustanciales en conectividad multimodal. Otro escenario considera la aparición de clusters secundarios en torno a proyectos de nearshoring que requieran menor densidad de proveedores, como ciertas líneas de dispositivos médicos, aunque su escala sería limitada.

La evidencia recopilada por Banamex indica que el nearshoring ha funcionado como amplificador de patrones preexistentes. Para modificar esa trayectoria se necesitarían intervenciones públicas sostenidas en infraestructura y capital humano, orientadas a reducir los costos de entrada en regiones con potencial productivo pero baja densidad industrial actual. Sin tales acciones, la redistribución del empleo manufacturero de alto valor permanecerá como una meta distante.

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