El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, informó el miércoles que las conversaciones formales con México avanzan de manera pragmática, aunque el déficit comercial bilateral sigue representando un desafío estructural. En contraste, las discusiones con Canadá no han generado las concesiones esperadas por la administración Trump, pese a los contactos semanales entre funcionarios de ambos países.
Greer realizó estas declaraciones durante su participación en el Foro de Seguridad del Instituto Aspen, en Colorado. Allí señaló que el diálogo con México muestra mayor fluidez, mientras que con Canadá persiste una falta de avances concretos que permitan modificar el marco actual del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
Próxima ronda de negociaciones en Ciudad de México
Funcionarios de ambos gobiernos sostendrán la próxima semana en la capital mexicana una tercera ronda de pláticas bilaterales sobre el T-MEC. Estas reuniones se suman a las celebradas en mayo, cuando Washington propuso elevar al 50 por ciento el contenido estadounidense en los vehículos fabricados en la región, una medida que altera las cadenas de suministro integradas de la industria automotriz.
La propuesta busca endurecer las reglas de origen para que los automóviles y camiones incorporen más piezas fabricadas en Estados Unidos y México, reduciendo la dependencia de componentes asiáticos. Greer también mencionó la necesidad de aplicar criterios más estrictos en sectores estratégicos como bienes industriales, electrónica y productos farmacéuticos.
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El déficit comercial como eje de la estrategia
Según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, el déficit con México alcanzó 197 mil millones de dólares en 2025, un incremento de 28 mil millones o 17 por ciento respecto al año anterior. Greer subrayó que este desequilibrio debe controlarse mediante aranceles, cuotas u otros mecanismos que no interrumpan de forma innecesaria las cadenas de suministro, pero que incentiven el traslado de producción hacia territorio estadounidense.
La administración Trump ha manifestado preferencia por que las empresas importen desde México antes que desde China o el Sudeste Asiático, siempre que el déficit estructural se mantenga bajo control. Esta postura define el mandato que Greer lleva a las mesas de negociación.
Canadá: contactos semanales sin resultados tangibles
Con Canadá la situación difiere. Aunque Greer mantiene conversaciones semanales con sus homólogos, estas no han derivado en concesiones. El funcionario estadounidense rechazó otorgar crédito por la retirada de un impuesto a los servicios digitales y una ley de streaming que habría afectado a empresas de su país, al considerar que tales medidas no constituyen avances en la renegociación del T-MEC.
El déficit comercial con Canadá se redujo a 48 mil 300 millones de dólares en 2025, impulsado principalmente por importaciones de petróleo. Greer evitó estimar plazos para un posible acuerdo y sugirió que cualquier avance significativo requeriría un entendimiento directo entre el presidente Trump y el primer ministro canadiense Mark Carney.
Consecuencias de la decisión sobre la extensión del tratado
La negativa de Greer a extender el T-MEC el pasado 1 de julio activó un plazo de una década para su desmantelamiento, salvo que las tres partes logren pactar mejoras sustanciales. Esta decisión refleja la prioridad de Washington por corregir los desequilibrios comerciales antes de renovar el marco regional.
Empresas de los tres países han comenzado a enviar informes a sus respectivos congresos sobre el funcionamiento del tratado, mientras se retoma la proyección trilateral en el proceso de renovación. Los actores involucrados observan con atención cómo evolucionan las rondas bilaterales con México y si Canadá logra modificar su postura en las próximas semanas.
